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3 lecciones de vida de un abuelo de 93 años que te ayudarán en cualquier edad

La barrera número uno somos nosotros.

¿Qué lecciones de vida aprendiste de tus abuelos u otros ancianos en tu comunidad? apareció originalmente en Quora, el lugar para ganar y compartir conocimiento, que permite a las personas aprender de los demás y comprender mejor el mundo.

Respuesta de Eva C. Reder, cofundadora de NomadApp & GrowthMasters, en Quora:

Hola Querido Amigo!
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Mi abuelo Franz nació en 1924, creció en la Austria rural y vivió la Segunda Guerra Mundial. Con solo 19 años y 110 libras fue enviado a la guerra en Rusia como uno de los soldados más pequeños y más jóvenes de su grupo. Recibió un disparo en el hombro y sobrevivió solo porque el frío invierno ruso heló su herida.

La persona que llegué a conocer no es esa miserable de 19 años que fue enviada a la guerra en Rusia. La persona que conozco está llena de vida, generosa más allá de los límites, y constante y confiable como nadie más.

Permítanme compartir con ustedes las tres lecciones principales que él me ha enseñado y los hábitos que lo han mantenido feliz, sano y vivo durante 93 años.

1. El poder de la disciplina y las rutinas

Día tras día, durante años, me despertaba con el sonido gorgoteante del viejo pozo en nuestro patio trasero. La rutina de la mañana de mi Abuelo comienza a las 7 de la mañana lavándose con agua helada del pozo. Lo hace con todo: almuerza a las 12 a.m. todos los días, corta madera en el otoño, se sube a la rama más alta del cerezo en verano y compra los comestibles todos los martes y viernes.

Él me enseñó que la grandeza no viene de ceder a cada deseo que puedas tener en cualquier momento dado. Las personas exitosas pueden desempeñarse por pura disciplina porque su POR QUE es lo suficientemente fuerte como para mantenerlos en marcha.

Él ha estado ejercitando su disciplina muscular durante más de 90 años y déjame decirte: sus hábitos lo han complicado y lo han mantenido con vida.

Por qué creo que esto importa:

En un momento en que el éxito puede reducirse básicamente a la suma de tus hábitos, establecer rutinas y practicar la disciplina son factores clave para lograr nuestros objetivos. A mí, como muchos de nosotros los jóvenes millennials, se nos ha dado todo: gran educación, cuidado de la salud de clase mundial, una familia amorosa y estabilidad financiera.

No hay excusa para no tener éxito en cualquier objetivo que nos propongamos.
La barrera número uno somos nosotros.
La disciplina y la consistencia son los ingredientes para el éxito.

2. Generosidad y modestia

Cada Navidad y cumpleaños tenemos el mismo problema: ¿qué comprar para Abuelo? No hay nada que puedas hacer que se quede.

Ser un dador lo ha convertido en una de las personas más felices y apreciadas del mundo. No importa de qué se trate: dinero, la mejor pieza de tocino o su tiempo. Él lo delata todo.

El año pasado tuvimos que quitarle las llaves de su auto en invierno. porque mi abuelo de 93 años siguió obstinadamente conduciendo a su amigo de 70 años a la tienda local y pagó sus compras.

Por qué creo que esto importa:

Nos hemos vuelto cada vez más autocentrados en las últimas décadas. A veces es bueno ver a las personas actuar desinteresadamente y generosamente. Estoy convencido de que ser un dador en lugar de un tomador abrirá puertas.

3. Estar presente y nutrir amistades

Cuando cierro los ojos, veo a mi abuelo allí sentado bajo el castaño en el patio tratando de resolver uno de los crucigramas del periódico.

Sus puertas siempre están abiertas para cualquiera que necesite compañía. La gente sabe que siempre pueden pasar por allí, sentarse bajo el castaño y disfrutar de unas horas de charla feliz y comida casera servida por mi abuela. Y créanme: ellos pasan por…

Siempre he admirado su capacidad magnética de reunir a personas de cualquier origen que todos lo adoran y lo aprecian. Él me enseñó a invertir en relaciones y nutrirlas durante décadas.

La soledad es desconocida para mi abuelo.

Por qué creo que esto importa:

Una de las cosas que más anhela nuestra generación es la sensación de “pertenencia”. Que nosotros seamos solos y carezcamos de relaciones sólidas. Siempre recordaré los rasgos que hicieron de mi abuelo el centro de la vida social y amado por tanta gente: no pone demasiado en juego (alguien que le dio alegría a su vida fue bienvenido), es un gran narrador eso puede alegrar a alguien en un instante pero también escuchar, se hizo un nombre como persona que siempre hará tiempo para aquellos que le importan.

El último punto realmente resuena en mí: estoy convencido de que muchos de nosotros estamos solos sin ningún motivo. Nos promocionamos a nosotros mismos como personas que están constantemente ocupadas, en algún momento la gente simplemente deja de pedirle que pase el rato y asume que tiene algo más importante que hacer. Abre el tiempo para las personas y nutre tus relaciones. Valdrá la pena.

Mucho de lo que creo se basa en lo que él representa. Intento construir mi vida en torno al poder de las rutinas, la generosidad y el agradecimiento por lo que me dieron.

¿Qué lecciones te han dejado tus abuelos?, te invito de dejar un comentario abajo, así todos aprenderemos de la experiencia que tienen nuestros seres queridos…