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3 maneras de utilizar las preguntas para convertirte en un mejor líder

Recientemente, mientras trabajaba con un líder de nivel medio, me di cuenta de que, a pesar de que este gerente estaba utilizando preguntas para entrenar a sus empleados, su curiosidad trabajó en su contra.

A veces sus preguntas parecían falsas, y en otras ocasiones parecía usar la curiosidad como una forma de señalar un defecto en lugar de obtener comprensión.

Todos hemos experimentado a alguien que nos ha hecho una pregunta en la que parecía que la intención era atraparnos en un error o demostrar que estamos equivocados, sin embargo, podemos ser culpables de los mismos errores.

La curiosidad es una herramienta que puede trabajar para ti o contra ti. La clave es entender cómo usar la curiosidad para tu ventaja. Aquí hay tres habilidades que debes desarrollar para dominar la herramienta de la curiosidad: Establecer la intención correcta, hacer la pregunta correcta y escuchar.

1. Establecer la intención correcta

Cada pregunta tiene una intención detrás de ella. La mayoría de nosotros puede “sentir” una intención incluso si no está expresada de manera consciente o clara. Las intenciones van desde ser curioso, obtener venganza, probar que alguien está equivocado, a una verdadera necesidad de aprender o entender. La clave para descubrir las intenciones inconscientes dentro de uno mismo es a través de la autoconciencia. Si hay rastros de resentimiento o negatividad, comprueba tus intenciones antes de hacer la pregunta. Antes de ponerte curioso, ayuda a recordar que el tiempo lo es todo, pero la clave para hacer una pregunta es partir de la intención correcta.

2. Hacer la pregunta correcta

No todas las preguntas son iguales. Las preguntas pueden ser sondeo, provocativo o agresivo (tu intención da el tono aquí). En cuanto al ritmo, hay dos tipos de preguntas: cerradas y abiertas.

Pregunta cerrada: “¿Disfrutas de tu trabajo?”
Pregunta abierta: “¿Cuéntame sobre tu experiencia en este trabajo?”

En resumen, una pregunta cerrada requiere una respuesta afirmativa o negativa, mientras que una pregunta abierta requiere explicación y una escucha más profunda. Hay un tiempo y un lugar para ambos, y debes saber que esta distinción te ayudará a dirigir la conversación.

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3. Escuchar

Todos los tipos de líderes luchan con la escucha. El tipo A, puede ser impaciente y encontrar la escucha difícil, por lo tanto, multitarea, cortar a la gente, interrumpir o abruptamente terminar la conversación. Por el contrario, los líderes calmados y de actitud moderada tienden a perder el control de la conversación o se distraen para asumir los problemas de otras personas. Aprender a escuchar con la intención correcta ayuda a guiar la conversación y te ayuda a llegar al resultado final deseado.

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En otras palabras

La curiosidad debe venir de la intención correcta. Conoce tu intención y comunica tu intención antes de hacer preguntas importantes. Haz el tipo de preguntas correctas para obtener la información que necesitas, ya sea cerrada o abierta. Por último, debes escuchar y estar presente.