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5 costumbres que te hacen perder dinero y no te estás dando cuenta

Si nos proponemos ir hacia la riqueza, entonces debemos estar al máximo control de todas nuestras decisiones. Sucede que muchas veces, consciente o inconscientemente, desperdiciamos tiempo, energía y, en muchos casos, dinero. Si usted quiere hacerse rico, debe entender lo siguiente: “Si algo no le va a dar dinero, que al menos no se lo quite.” Es decir, si algo no suma efectivo, que no nos lo quite.

Preste atención a esta lista:

1. Las distracciones.

Es otra de las formas a través de las cuales perdemos tiempo y, por consiguiente, dinero. Si quieres progresar, debes saber ENFOCAR. Mientras hagas una tarea, ten tu mente en esa tarea. Olvida el Facebook, olvida el WhastApp. Recuerda: no estás obligado a responder de inmediato a todas las llamadas o mensajes que entran a tu celular. Si sumas los minutos que pasas viendo memes o atendiendo saludos o meras conversaciones amicales, te vas a sorprender. Un reciente estudio dice que en promedio, la persona conectada pierde 90 minutos al día en cuestiones que no le aportan nada.

2. Perder tiempo en reuniones.

Muchas veces en nuestro trabajo o negocio participamos de reuniones que son, francamente, bizantinas. En aquellas reuniones se tratan asuntos que no competen a todos y, en algunos otros casos, asuntos de menor jerarquía que pueden tratarse por correo electrónico.  Un emprendedor hace que su tiempo sea efectivo y por ello, toda reunión debe ser una reunión a la que realmente es importante asistir. No asistas a reuniones burocráticas que solo son un saludo a la bandera.

3. Ser disperso.

Esta es una costumbre que sale muy cara, porque quien cae en la dispersión a menudo no hace nada o lo que hace, lo hace mal. ¿Sabe cuáles son dos de los rasgos de nuestro tiempo? La velocidad y la excelencia. El mercado premia a los rápidos y brillantes. La mejor forma de ser rápido, es ir uno a uno. Montaña por montaña, a toda máquina. Concéntrate. Producto de la concentración es que harás algo fenomenal. Pero si hoy empiezas algo, y la semana que viene haces otra cosa, y luego otra, a fin de mes terminas con tres proyectos. Los empiezas todos y no terminas ninguno. Hay pueblos en los que esto se llama: “carrera de caballo, parada de burro.” Empiezas con todo, terminas sin nada. La dispersión y la riqueza no son amigas.

4. Dejar de delegar.

Es muy frecuente encontrarnos con las personas que lo quieren hacer todo ellos mismos. Son algo así como “todistas.” Usted no tiene que ser el hombre orquesta, tiene que ser el director de orquesta. El millonario tiene un razonamiento diferente. El millonario dice: “Mi trabajo no es hacer las cosas, es asegurarme de que las cosas se hagan.”  Esto es DELEGAR. Delegar te permite dividir el trabajo y multiplicar el resultado. ¿Por qué trabajar con un cerebro cuando puedes hacerlo con cuatro? ¿Por qué trabajar con dos brazos cuando puedes hacerlo con diez? La clave está en formar equipos.

5. Ser perfeccionista.

En el fondo esto es un pretexto para no hacer nada. Los emprendedores no son perfeccionistas, empiezan con lo que tienen, donde están y como están, y ya en el camino van mejorando. Si esperas las condiciones ideales, nunca harás nada. Lo único que va a pasar es el tiempo. La actitud perfeccionista repele el dinero. Lo espanta.