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5 desafíos que enfrentan los jóvenes emprendedores (y cómo superarlos)

Aunque las recompensas potenciales son excelentes, comenzar un nuevo negocio a cualquier edad está plagado de riesgos. Para los más jóvenes, sin embargo, los desafíos se multiplican. La falta de experiencia, los recursos financieros inadecuados y la falta de confianza en uno mismo contribuyen de una forma u otra a dificultar más a un joven emprendedor que a una contraparte mayor. 

Como resultado, muchos jóvenes empresarios no logran obtener el grado. Pero aquellos que tienen éxito son aquellos que enfrentan los obstáculos que encuentran con determinación y resolución. Saben que sus mayores aliados son la confianza de saber que tendrán éxito contra viento y marea, y la voluntad de aprender de sus errores. Aquí presentamos algunos de los desafíos que enfrentan los empresarios jóvenes y cómo pueden trabajar para superarlos.

5 desafíos que enfrentan los jóvenes emprendedores (y cómo superarlos)

Estoy convencido de que la mitad de lo que separa a los emprendedores exitosos de los que no tienen éxito es pura perseverancia.

– Steve Jobs 

1. Contratación de personal

La mayoría de los jóvenes empresarios probablemente nunca antes habían manejado personas. Y si lo han hecho, la experiencia que han acumulado al hacerlo es probablemente limitada.

Cuando contraten a sus primeros trabajadores, por lo tanto, sus habilidades serán probadas al máximo. Nunca es fácil ser el jefe y aún más difícil cuando eres el dueño de la empresa y tu rentabilidad está en juego.

Deben establecerse reglas que impliquen aspectos tales como horas de trabajo, tiempo de vacaciones, pago de horas extras y salidas de trabajo. Los salarios deben negociarse, las quejas contra los trabajadores alojados y las personas incluso pueden necesitar ser despedidas. Ni siquiera es hablar de personal que se ajusta a la cultura de la empresa o de empleados que trabajan en equipo.

Los jóvenes emprendedores deberían hacer que este proceso sea un poco menos oneroso al tener cuidado de contratar personas que no solo tendrán las habilidades adecuadas para el trabajo, sino que también encajarán bien con la cultura de la empresa. Tómate tu tiempo y considera a cada empleado cuidadosamente; revisa todas las referencias y no te dejes deslumbrar por conversaciones simplistas.

2. Falta de capital

Casi todas las nuevas empresas requieren capital semilla, dinero que está disponible para verlas durante esos primeros meses difíciles o incluso años antes de que obtengan ganancias. Algunos tipos de negocios necesitan más dinero que otros. Casi todos necesitan dinero para mercadotecnia.

Las personas mayores que inician sus propias empresas generalmente necesitan menos financiamiento para hacerlo que los empresarios más jóvenes. La razón es que su experiencia en el campo, el conocimiento de cómo funciona el mundo de los negocios y las conexiones dentro del mundo de los negocios, algunas acumuladas a lo largo de muchos años, brindan un gran impulso a sus empresas de nueva creación. Como resultado, generalmente pueden obtener un beneficio antes y necesitan depender del financiamiento por un tiempo más corto.

La mayoría de los jóvenes empresarios, sin embargo, no tienen esos beneficios disponibles para ellos. Eso significa que necesitan dinero para mantenerlos mientras reúnen esa experiencia. Además, las personas más jóvenes no han tenido tiempo de acumular ahorros de la forma en que las personas mayores a menudo lo hacen, y es probable que deban más en préstamos y tarjetas de crédito que sus contrapartes senior.

La falta de capital significa que tienen que luchar para sobrevivir mientras esperan que lleguen los cheques. Esto puede ser extremadamente estresante.

Para evitar esta situación, los jóvenes empresarios deben escribir un plan de negocios detallado que les dé una buena idea de cuánto dinero necesitarán para sobrevivir antes de ser rentables. Armados con ese total, deberían buscarlo. Los amigos, la familia e incluso un banco local o una cooperativa de crédito podrían ayudarlos.

joven emprendedor tomando decisiones

3. Decisiones, decisiones, decisiones

Mientras que como empleado generalmente hiciste lo que se te dijo, ahora tu eres quien tiene la última palabra. Hacerlo implica tomar muchas decisiones. Incluso sin empleados, se te pedirá que tomes decisiones todo el día, desde decisiones más pequeñas hasta juicios importantes que podrían cambiar la dirección y el futuro de tu empresa.

Entre las decisiones más importantes están aquellas que involucran creatividad e ideas. Si un aspecto de tu empresa no funciona como debería, tendrás que tomar una decisión para interrumpirlo o modificarlo. Deberás decidir si la empresa debe emprender un camino completamente nuevo en busca de mayores ganancias o, si no funciona, potencialmente grandes pérdidas.

Es estresante y te hará dudar de ti mismo. Aquí es donde entran en juego tus habilidades empresariales. Necesitarás creer en ti mismo, estar seguro de que tienes la capacidad de tomar las decisiones correctas, y nunca dudes de tu buen juicio.

4. Crítica y dudas

Como joven emprendedor, descubrirás que no todos lo tomarán en serio. Te dirán que es demasiado joven para construir un negocio exitoso. Ellos rápidamente te dirán lo que creen que está haciendo mal. A veces, las críticas y las dudas que fomenta pueden llegar a ti. A medida que tu empresa se esfuerza por despegar, podrías comenzar a dudar de ti mismo.

Quizás te preguntes si deberías haber comenzado tu negocio después de todo. En momentos como estos, díte a ti mismo que la determinación y la resolución son lo que distinguen a los empresarios exitosos del resto. No te rindas. Cree en ti mismo y tendrás éxito.

5. Falta de imagen de marca

Como un joven emprendedor construye un negocio, crear la imagen correcta es vital. Los clientes deben confiar en su marca. Deben reconocer que sabes lo que estás haciendo y sabes cómo hacerlo bien. 

A medida que creas tu marca, asegúrate de poner a los clientes primero, brindándoles los productos y servicios de calidad que lo diferencien de la competencia. Toma todas las quejas y comentarios, especialmente de parte de tus clientes, con seriedad y haz todo lo posible para responderles y cambiar tus operaciones si es necesario.

Recuerda que si tu objetivo principal es satisfacer al cliente, ganarás dinero. Si tu objetivo principal es ganar dinero, no podrás satisfacer a tus clientes y tu negocio fracasará en última instancia.