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5 formas de cambiar sus hábitos y alcanzar sus metas

El filósofo estadounidense Will Durant dijo una vez: «Somos lo que hacemos repetidamente». Por tanto, ser excelente no es un acto único, sino un hábito. ¿Alguna vez te has preguntado cómo eliges pasar esas preciosas 24 horas que recibimos todos los días? Apuesto a que tienes. La mayoría de nosotros coqueteamos con la idea de ser más productivos, satisfechos y exitosos en nuestras actividades diarias.

Sin embargo, la mayoría de las veces, nos quedamos cortos. No marcamos las muchas cosas que hemos compilado en nuestras listas de tareas pendientes, y mucho menos en nuestras listas de deseos. ¿Pero por qué? Resulta que, no importa cuánto planifique y piense en sus objetivos, si sus hábitos no se alinean, no los alcanzará.

Los hábitos comienzan en la mente subconsciente
Los neurocientíficos están de acuerdo en que los hábitos se forman principalmente en nuestra mente subconsciente. Son activados por el sistema límbico del cerebro, que es la misma área que controla nuestras emociones. Esto significa que la forma en que te sientes dicta indirectamente qué actividades decides realizar en determinados momentos del día, sin siquiera darte cuenta.

Aquí tienes un ejemplo: estás conduciendo a casa en hora punta. Si un automóvil se desvía repentinamente hacia su carril sin señalizar y usted está de mal humor, es probable que se enoje y comience a tocar la bocina al conductor, incluso antes de que se dé cuenta de lo que está haciendo.

Otro ejemplo: llegas a casa agotado después de un día difícil en el trabajo. Necesita compensar esa sensación de agotamiento y frustración, por lo que decide asaltar el refrigerador y tomar un gran trozo de pastel de chocolate para obtener una recompensa instantánea y «sentirse mejor».

¿Ves cómo tus emociones podrían influir en tus hábitos?

Permítanme darles otra idea interesante sobre los hábitos: el lado reptiliano del cerebro, en combinación con el sistema límbico, también desencadena la formación de nuestros sistemas de creencias. Por tanto, los hábitos son el resultado de nuestras creencias más profundas.

¿Qué significa eso?

Si cree, en su esencia, que es ineficiente o no está capacitado, su mente inconsciente actuará como si estuviera siguiendo su mandato. Pospondrá lo que «no puede hacer» y desarrollará la procrastinación como un hábito.

Si, por el contrario, cree profundamente que puede alcanzar una meta específica, digamos que desea perder peso y realmente cree que es posible, terminará desarrollando hábitos que eventualmente lo llevarán por el camino correcto.

Sabiendo esto, ¿qué se necesita para impulsar tu cerebro e intercambiar tus malos hábitos por buenos que te ayudarán a alcanzar tus metas?

«Tus hábitos determinarán tu futuro».

– Jack Canfield

#1 Desarrolle una fe firme en su capacidad para alcanzar sus metas.

Si su fe es lo suficientemente fuerte, su creencia de que puede «hacer que suceda» enviará señales a su sistema límbico sobre lo que debe suceder a continuación. Es como si nuestra voz interior susurra y hace su magia a través del canal abierto de la fe.

#2 Sea consciente de sus comportamientos y acciones.

Si realmente quieres conocerte a ti mismo, debes mirarte con los ojos bien abiertos. Observe, sin juzgar, qué comportamientos y emociones están impulsando sus acciones. Suena simple, pero puede ser bastante desafiante al principio.

Todos hemos escuchado el dicho: «Es más fácil engañar a las personas antes de poder convencerlas de que las han engañado». Creo que esto se aplica igualmente a lo que nos hacemos a nosotros mismos cuando desarrollamos malos hábitos. Preferimos negarlos o encontrar excusas sobre por qué no podemos cambiarlos.

Pero si prestas atención y te vuelves consciente de tus hábitos, accedes a tu poder interior, tus percepciones y tu sistema de creencias, y desde allí puedes cambiar todo lo que desees.

#3 Inicie micro.

En su libro The Little Book of Talent, el asesor deportivo y autor Daniel Coyle enfatiza la importancia de dar y repetir pequeños pasos para alcanzar los más altos niveles de excelencia. Si comienza micro y sigue así, es probable que termine dominando la actividad.

Ese es el secreto de muchos atletas de élite. Repiten sus entrenamientos de resistencia a diario durante varias horas y hacen cambios lentos pero incrementales hasta que dominan su arte.

#4 La repetición es el rey.

La repetición crea hábitos duraderos. Si desea cambiar un hábito que no le está sirviendo, entonces debe repetir conscientemente la actividad deseada hasta que se convierta en parte de su repertorio inconsciente.

Recuerde: se necesita un esfuerzo consciente para detectar patrones de pensamiento, comportamiento y acción, pero una vez que note y cambie el rasgo objetivo, puede usar la repetición y los pasos incrementales para cambiar completamente sus hábitos.

#5 Enamórate de tu propia identidad.

Mucha gente ya no se reconoce a sí misma. En un mundo en el que estamos sobrecargados de información, es un desafío mantener nuestra atención en las cosas que son realmente relevantes para nosotros.

Los hábitos que le ayuden a alcanzar sus metas deben tener prioridad sobre todo lo demás. Si tiene dificultades para comprender sus prioridades, es posible que sea víctima de pensamientos acelerados, que inhiben su capacidad para pensar de manera clara y ordenada.

Entonces, ¿cuál es el remedio? Desacelerar. Tome la decisión consciente de hacer menos. Comprométase a actividades más significativas. Busque aquellas cosas que agreguen valor y significado real a su vida, y luego desarrolle un conjunto de hábitos que apoyen esas actividades.

¿Cómo se vería esto? Bueno, ¿amas la naturaleza? ¿Te inspira a hacer un gran trabajo? Luego, adopte el hábito consciente de pasar al menos 30 minutos de su día en contacto directo con la naturaleza: un paseo por el parque, un baño rápido en el lago o algo de jardinería.

La vida es para vivir, no para encarcelar. No permita que sus hábitos aprisionen su propia identidad. En su lugar, use sus hábitos como una puerta de entrada para encontrarse a sí mismo y lo que hace que su vida sea significativa y digna de ser vivida.