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6 errores financieros a evitar en tus 20s y 30s

Tus 20s y 30s son un momento emocionante. Estás empezando a construir la vida que imaginas para ti mismo, o quizás sigues buscando nuevas experiencias para aprender más sobre ti y tus metas.

Estos son años en los que esperamos aprender y crecer explorando empleos y carreras, experiencias culturales, experiencias sociales y otras oportunidades educativas. Pero muchos de nosotros olvidamos explorar y dominar una de las partes más críticas para construir el futuro que queremos: alfabetización financiera y planificación financiera.

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El resultado es que muchas personas disfrutan de sus 20 años y hacen importantes cambios de vida en sus 30s (o viceversa) sin entender la mejor manera de apoyar sus metas profesionales y personales con un plan financiero sólido. Podrías terminar volando alto, pero no te olvides de construir una red de seguridad!

Éstos son algunos de los errores clave que debes evitar al empezar:

1. Dejar que las fichas caigan donde puedan: No hay presupuesto

Un primer trabajo -o segundo, o tercero- es un gran sentimiento. Estás ganando dinero y es tuyo para gastar. Y con demasiada frecuencia, lo gastamos hasta que se ha ido todo. Mientras que un presupuesto puede sonar restrictivo, en realidad te da más libertad porque te impide gastar en las áreas que no te importan y tener el dinero que necesitas para lo que es importante. Un presupuesto te ayuda a entender dónde derrochar – la calidad que dura más tiempo, por ejemplo – y donde es mejor economizar, como comprar un auto usado en lugar de uno nuevo.

2. Seguir la corriente: No fijar metas financieras

“Si no cambias de dirección, puedes terminar donde te diriges”, dice la famosa cita atribuida a Lao Tzu. Eso significa que es una buena idea pensar en dónde te gustaría estar-en un año, en cinco años, en 20 años- y asegúrate de que ese es el camino en el que estás. Objetivos simples como “Quiero ahorrar $20.00 a la semana”, o más elaborados, como “Me gustaría trabajar para mí desde una casa en la playa”, todo comienza con la conciencia y dar los primeros pasos pequeños. Fija algunos objetivos; Siempre puedes cambiarlos más tarde, pero si no lo haces, estás a la deriva sin tener en cuenta a dónde te llevan las corrientes.

3. No Pagarte Primero

Todos hemos estado en esa entrevista de trabajo donde dicen que el salario es bajo pero tienen una gran sala de ejercicios, equipo de voleibol y máquina de palomitas de maíz. Las palomitas de maíz no pagarán el alquiler y no pagarán un pago inicial cuando encuentres ese gran condominio. Crea un plan de ahorros y pagarse primero antes de derrochar en ventajas de estilo de vida como vacaciones y zapatos caros. Ese plan debe incluir el ahorro para objetivos a corto plazo, ahorrar para un fondo de emergencia, y comenzar a ahorrar para la jubilación. Mientras que la jubilación puede parecer un largo camino, cuanto antes comiences, más aprovecharás el poder del interés compuesto.

4. Vivir en el borde: Sin fondos de emergencia

Si bien es difícil imaginar la necesidad de fondos de emergencia cuando eres joven y acabas de empezar, nunca se sabe lo que el futuro puede traer, incluso algo tan simple como una enfermedad repentina de una mascota puede representar un gran desafío cuando tienes un presupuesto ajustado. Trata de empezar a contribuir a un fondo de emergencias que mantenga fondos altamente líquidos para cuando suceda lo inesperado.

5. Jugar a las probabilidades: No hay seguro médico

Muchos jóvenes que están saludables piensan que pueden saltarse-o escatimar-en el seguro de salud. Mientras que puedes estar realmente en forma y saludable, eso no te protege de posibles lesiones deportivas, apendicitis, ataques de gripe o – un accidente en coche. Las altas cuentas médicas son la mayor causa de quiebra personal. Obtén la mejor cobertura posible:  te sorprenderás de lo rápido que se pagará por sí mismo.

6. Mantener un perfil demasiado bajo: Sin calificación crediticia

Muchas personas que comienzan tienen baja calificación crediticia, o peor aún, ninguna calificación crediticia en absoluto (si siempre han utilizado las tarjetas de crédito de los padres, por ejemplo). Con una puntuación de crédito baja, tus costos serán más altos para cosas como seguros, financiación de automóviles y tasas de hipoteca. Construir un buen crédito ahora, obteniendo tu propia tarjeta de crédito y pagándola diligentemente, o incluso obtener un préstamo de construcción de crédito, establecerá una buena calificación que te ayudará en el camino.