Saltar al contenido

EL PODER DE UNA POSTURA DEL CUERPO

Una de las poses características de los deportistas después de ganar un partido u obtener un logro, es mantener los brazos en alto, ya sea para expresar su emoción y también para ser aplaudido por sus fanáticos.  Estas posturas producen reacciones neuroquímicas producidas por nuestro cuerpo.

En 2012 en el TEDGloblal, Amy Cuddy, psicóloga y científica de la Universidad de Harvard tuvo una respuesta exitosa ante el público al explicar la evidencia científica detrás de una “postura de poder”. Comentaba que éstas estimulan temporalmente la producción de testosterona tanto en hombres como en mujeres y esto a su vez nos permite sentirnos confiados y seguros de nosotros. Lo interesante es que en el caso contrario pasa algo similar, es decir al asumir posturas cerradas y de baja sintonía también liberamos químicos como el cortisol y la adrenalina, que crean un coctel lo suficientemente poderoso para crear cambios fisiológicos como la sudoración excesiva, garganta reseca, sensación de hormigueo en el estómago e incluso llegar a producir cefalea.

Estos cambios inmediatos en la química corporal pueden afectar la manera en que hacemos el trabajo e interactuamos con otras personas. Incluso, podría tener un impacto en nuestras probabilidades de éxito. Mientras tanto, las personas asumen posiciones de poco poder cuando se sienten vulnerables o vencidos. Se cierran, se envuelven con sus brazos y encogen las rodillas.

Las poses de poder producen cambios significativos e inmediatos en la química corporal. Después de sólo dos minutos en una pose de poder, los niveles de testosterona incrementan en un 20%. También provocan que los niveles de cortisol (la hormona del estrés) caigan, lo que te permite manejar mejor las situaciones estresantes.

Las poses de alto poder y de bajo poder tienden a complementarse en ciertas interacciones. Generalmente podemos percibir cuando una persona está al mando, y la otra no. Observa la siguiente imagen:

Las poses de alto poder se tratan de “abrirse”, dice Cuddy. Expandes tu cuerpo para tomar cuanto espacio sea posible. Esto funciona también en el reino animal. Cuando los primates se sienten poderosos, expanden sus pechos para verse más grandes.

En este artículo encontrarás siete poses que puedes usar en el mundo laboral:

  1. Duerme en una posición abierta y con tus piernas estiradas:

Sentirse poderoso inicia la noche anterior. Es momento de olvidar la posición fetal. Dormir de lado con tus brazos y piernas encogidos hacia el torso es considerado como una posición de bajo poder, dice Cuddy. Puedes levantarte sintiéndote sensible y vulnerable sin entender por qué, lo cual no es una buena forma de enfrentar los competidos espacios laborales.

 

La pose de poder alternativa es la llamada “Marissa Mayer” (conocida como la mujer más influyente de Sillicon Valley), que te hace sentir más grande y, por tanto, más poderoso. Se trata de poner tus brazos detrás de la cabeza.

  1. Si estás negociando: pon tus manos sobre la mesa e inclínate hacia adelante.

Al momento de ir finalizando y de prepararte para dar una oferta, haz esta pose. Inclinarte hacia adelante mientras estás parado demuestra que estás en una posición de dominio.

  1. Antes de una entrevista: Planta tus pies abiertamente y sube los brazos en forma de V (victoria)

Esta postura la debes hacer antes de entrar a la entrevista, a la cual Cuddy llama “El Performer” en honor a Mick Jagger. Busca un lugar como el baño y sube tus brazos al aire y expándete, como si estuvieras recibiendo los aplausos en un concierto. Mantén la pose por dos minutos y pon a trabajar esos cambios hormonales que te darán la confianza que necesitas en la entrevista.

  1. Para hacer entrevistas: Mantén una postura erguida y de seguridad manteniendo los pies bien apoyados en el piso.

Ésta es la mejor forma de demostrar tu confianza y nivel de confort al entrevistar a un candidato. Esta pose, un poco menos abierta que la “Obama”, enfatiza en abrir el cuerpo, mientras mantienes los pies sobre la tierra. Cuddy llama a esta pose “La CEO” después de ver una foto de Oprah Winfrey luciendo como una verdadera jefa.

  1. Para hablar con tu jefe: Saca el pecho, planta tus manos en tu cadera y abre un poco los pies.

Cuando tu jefe se acerca en una conversación informal quizás te pongas nervioso pensando en mejores conversaciones que “¿Qué tal tu fin de semana?”. Canaliza tu superheroína favorita y aplica la pose “Mujer Maravilla”. Sube sutilmente la barbilla para maximizar tu poder. Esta pose tiene el efecto contrario a tocar tu cuello, lo que sugiere ansiedad y falta de control, que es considerado como la pose de poder más baja.

  1. Para negociar un aumento de sueldo: Aprieta ligeramente tus párpados inferiores.

El video de El fotógrafo Peter Hurley llamado “entrecerrar levemente los ojos”, ha sido visto más de un millón de veces y demuestra cómo cerrar un poco los ojos hace a las celebridades instantáneamente más fotogénicas. “La confianza viene de los ojos”, dice Hurley. “También el miedo”. Cuando abres mucho los ojos,  envías la señal de que estás nervioso; pero entrecerrarlos te ayuda a demostrar a tu jefe tu valor.

  1. Para hablar en una reunión: Cruza tus brazos en tu pecho y haz tus hombros para atrás.

Esta postura puede ayudarte a afianzar tu argumento en una reunión. La postura de tus hombros en esta posición es clave para modelar la manera en que los observadores interpretan los brazos cruzados. Si los hombros están hacia adelante, los demás interpretarán una señal de debilidad, enviando la señal de que estás asustado. Pero si llevas tus hombros hacia atrás y mantienes la cabeza alta, los brazos cruzados se convierten en señal de confianza.

Cuddy dice que es importante abrir las manos para extender completamente tu brazo, tomando espacio, y no poner el codo en la mesa. Las mujeres tienden a doblar el brazo más que los hombres.

Por supuesto que estas posturas no son la solución para ser líderes, pero si permiten que el cuerpo adquiera seguridad, mayor tranquilidad y que por un buen tiempo de realizarlas, se vuelva una constante en nuestra forma de actuar.

Lo importante es tener en cuenta que las poses de poder se deben estudiar, trabajar y practicar constantemente es decir debemos tener disciplina  para que nuestro cerebro empiece a interiorizarlas y sea más fácil transmitir esta seguridad y confianza desde un lugar genuino, creíble y poder demostrar ese liderazgo que viene desde nuestro cerebro y se traduce en nuestro cuerpo.

OSCAR LÓPEZ PARRA

Psicólogo, Conferencista y Coach. Especialista en temas de comunicación no verbal y la oratoria.