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Bienestar: La importancia de tener una buena relación contigo mismo

Tenerse en cuenta, valorarse y dedicarse tiempo son aspectos fundamentales que no podemos olvidar en nuestro día a día. Porque tener una buena relación con uno mismo es fundamental para sentirse bien y crear vínculos sanos con los demás.

Desde que somos pequeños necesitamos el afecto y la compañía de otros para sentirnos integrados en un grupo y mantener nuestro bienestar psicológico. A pesar de ello, vivimos en una sociedad individualista, en la que la competencia y lo material tiene más importancia que nuestras propias necesidades.

De todas las relaciones que encontramos a lo largo de nuestra vida; amigos, familiares, compañeros de trabajo, pareja y la sociedad en sí, todos se ven afectados por un denominador común. Nosotros. Así, al igual que es importante saber relacionarse con los demás, también es importante tener una buena relación con uno mismo.

Primero eres tú

Nacemos sin un manual de instrucciones sobre cómo vivir. Sin embargo, el hecho de que para ello sea importante tener una buena relación con uno mismo, además de ser consciente de todo lo que implica, podría compararse con las instrucciones de seguridad de los aviones: «póngase las máscara de oxígeno antes de ponérsela a otra persona».

Piensa por un momento en las personas que amas y te importan y reflexiona sobre cómo actúas con ellas. Seguramente, a veces, lleves a cabo conductas para que se sientan a gusto o porque sepas que les importan. De ahí que sea muy común dejarnos para el final y no hacer esas cosas por nosotros.

No obstante, aunque está ignorado e infravalorado, siempre hay tiempo para mirar a los ojos de nuestro propio ser y conectar con quienes somos, libre de distracciones.

Eso sí, no podemos olvidar que vivimos en una sociedad líquida, como decía Bauman, esa en la que lo superficial y lo efímero configuran nuestro estilo de vida. Esa en la que la interacción social y digital hace difícil el acto de desconectar por el temor a perderse y a descubrir todo lo que somos en esencia.

Una sociedad que demanda un yo egocéntrico que merma la capacidad de relacionarse de verdad y en la que la relación con uno mismo se encuentra totalmente distorsionada.

Somos la forma en que pensamos, actuamos, nos comunicamos, escuchamos, amamos, juzgamos y hacemos. Y para que esto suceda de una manera equilibrada, se necesita tener buenos fundamentos y una considerable inversión en nosotros mismos.

Ahora bien, desconectar de lo digital, del mundo de la apariencia y lo superficial es necesario y casi de manera urgente. Hay que tener un espacio propio para aclarar y simplificar nuestro mundo, aunque bien es cierto que esto conlleva tiempo. Por esta razón, de vez en cuando, debemos hacer un alto en el camino para pensar y chequear cómo estamos, sobre todo cuando nuestras circunstancias y necesidades cambien.

Por ejemplo, cuando se está bajo demasiado tensión es necesario saber cómo relajarse y tomar un respiro. Para ello, es recomendable tener grabada en nuestra mente la siguiente frase: «Hoy no estoy para nadie porque hoy me necesito«.

“Tu mirada se aclarará solo cuando puedas ver dentro de tu corazón. Aquel que mira hacia afuera, sueña; aquel que mira hacia adentro, despierta”.

-Carl Jung-

Cuida tu dialógo interno

Uno de los aspectos más importantes que tenemos que cuidar para tener una buena relación con nosotros mismos es la forma que tenemos de hablarnos, es decir, nuestro diálogo interno. Ese que está influenciado por lo que otras personas nos dijeron cuando éramos pequeños y que a medida que crecemos da forma a la relación que tenemos con nosotros.

¿Cómo te hablas? ¿qué cosas te dices? ¿te criticas y culpas o más bien te felicitas y te tratas con amor?

Equilibrar la balanza

Si cuando éramos unos niños nos estimularon para satisfacer nuestras necesidades e intereses personales, sin olvidar las de los demás, seguramente desarrollemos una base saludable para nuestra propia relación. Esa en la que nosotros también somos importantes, nos respetamos y nos tenemos en cuenta.

Sin embargo, no suele ser la norma. Existen muchas personas que no se han preguntando cómo están, cómo se encuentran y hacia dónde se dirigen, aunque nunca es tarde. O también existen esas otras que solo tienen reproches y comentarios negativos hacia sí mismas. Lo importante es dejar de latigarse, aceptarse y regalarse un sano amor propio. La terapia cognitiva conductual, la meditación y la reflexión diaria pueden ayudar mucho en esto.

«Todo hombre puede ser, si se lo propone, escultor de su propio cerebro».

-Ramón y Cajal-

¿Cómo desarrollar una relación más fuerte contigo mismo?

Una relación saludable y equilibrada con uno mismo es la capacidad de valorarse saludablemente como persona y aceptar tanto las fortalezas como las debilidades. El proceso para lograrlo puede ser diferente para cada persona, pero existen algunos puntos en común que tener presente. Son los siguientes:

  • Autoconfianza. La confianza es muy importante. Tienes que poder respaldarte y creer en ti, incluso si terminas cometiendo un error o decisión equivocada. La confianza se nutre de saber que podrás aprender de ella, corregirla y continuar avanzando. También significa confiar en tu intuición y saber que tienes las respuestas en tu interior.
  • Amarte a ti mismo. ¿Qué significa amarte a ti mismo en realidad?  Se trata de conocer tus defectos y virtudes, saber quién eres como persona (tus valores y principios fundamentales) y creer que eres capaz porque eres un ser con la capacidad de amar, crear, sentir, creer.
  • Pasar tiempo de calidad con uno mismo. Conocer cómo te gusta que otros te traten es una gran guía. El tiempo que tomas para la autorreflexión, para estar contigo a solas, es clave para comenzar a cambiar hábitos y conductas que no te hacen evolucionar como persona. Para ello, reserva unos minutos al día para tener una cita contigo.
  • Priorizar el autocuidado: sueño, ejercicio, alimentación, aficiones, relajación y descanso adecuados que no falten.
  • Ponerse a prueba. Anímate a crecer, hacer y ser mejor. Arriésgate, sé valiente y da un paso para hacer aquello que tanto deseas y que el miedo limita.
  • Hacer clic en el botón de reinicio o apagado. Desconectar de las redes sociales y apagar el ruido mental de nuestro día a día tienen muchos beneficios psicológicos. La meditación o un paseo por la naturaleza son otras alternativas.
  • Divertirse en el proceso. El autodescubrimiento es un proceso diario que dura toda la toda la vida. Disfrutar de este proceso de introspección ayudará a seguir adelante en su crecimiento. Eso sí, desde el respeto y siendo consciente que no todo será un camino de rosas…

“Conocerse a uno mismo no sólo es la cosa más difícil, sino también la más incómoda”.

-H.W. Shaw-

Tener una buena relación contigo mismo es un viaje que dura toda la vida. Si sientes un amor incondicional por tus familiares o seres queridos, también tienes que experimentarlo por ti. ¿Te atreves a mirar hacia adentro para descubrirte y determinar quién eres?