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Bill Gates, Elon Musk y Mark Cuban abandonaron estos 3 malos hábitos antes de tener éxito

Los hábitos y las rutinas son poderosas. Nos ayudan todos los días, liberando espacio cerebral y liberándonos de tomar innumerables decisiones. Pero no todos los hábitos son buenos, y no romper uno malo puede impedirte el éxito.

Si estás luchando para superar ciertos vicios, inspírate en Bill Gates, Elon Musk y Mark Cuban. Los tres multimillonarios tienen éxito ahora, pero todos han tenido que abandonar malos hábitos comunes a lo largo de sus carreras.

Bill Gates: la procrastinación

Te encuentras posponiendo cosas hasta el último minuto? Lo mismo hizo Bill Gates cuando era joven.

El cofundador de Microsoft fue un gran procrastinador durante sus estudios universitarios en la Universidad de Harvard. 

“La gente pensó que era divertido”, dijo a los estudiantes de la Facultad de Administración de Empresas de la Universidad de Nebraska-Lincoln. “Ese fue mi posicionamiento: el tipo que no hizo nada hasta el último minuto”.

El ahora multimillonario recibió un serio chequeo de la realidad cuando entró en el mundo de los negocios, donde se deben cumplir los plazos y se aprecia la puntualidad. “Nadie me elogió porque haría cosas en el último minuto”, dijo Gates. Como resultado, intentó “revertir” este hábito y llegar a ser más como los estudiantes que conocía en la universidad “que siempre estaban organizados y hacían las cosas a tiempo”.

Sigue siendo un trabajo en progreso, dice Gates, pero admite que “la desidia no es un buen hábito”.

Si descubres que te estás desviando en el trabajo, prueba este consejo de la estrella de “Shark Tank” Kevin O’Leary: apégate a un horario establecido.

“Prioriza cada 15 minutos de tu día”, aconseja. También pregúntate si lo que estás haciendo es hacer dinero. “Eso hace que sea fácil salir de eso”, dice O’Leary.

Elon Musk: adicción a la cafeína

El fundador de Tesla recientemente trabajó 120 horas a la semana, dejando poco espacio para el sueño. Para compensar esta falta de sueño, Musk solía beber grandes cantidades de bebidas con cafeína.

“Probablemente hubo ocasiones en las que tuve como ocho [coques de dieta] por día o algo ridículo”, dijo Musk a la revista alemana de automóviles Auto Bild en 2014. “Creo que en estos días probablemente sea una o dos, así que no es una locura”.

También luchó con una adicción al café. “Solía ​​tomar tanto café… que realmente me conectaba”, dijo Musk. “Me daría un exceso de cafeína y no sería bueno”.

Los expertos en salud dicen que consumir demasiada cafeína puede aumentar la ansiedad y los niveles de estrés y crea un ciclo tóxico de fatiga, que lleva a un mayor consumo de café, lo que afecta tu sueño, lo que lleva a una mayor fatiga al día siguiente, lo que lleva a un mayor consumo de cafeína.

En su lugar, toma una página de Musk e intercambia un café diario por un poco de agua. Si no puedes dejar de fumar frío, disminuye lentamente la cantidad de bebidas con cafeína que consumes cada día.

Mark Cuban: la mala comunicación

Gritar no es una forma efectiva de transmitir tu punto de vista. Mark Cuban tuvo que aprenderlo de la manera más difícil en sus 20s.

“Le gritaba a mi compañero [Martin Woodall]”, admitió Cuban en el podcast” The Jamie Weinstein Show”.

Los dos co-fundaron la empresa de sistemas informáticos MicroSolutions y se dedicarían a la mejor manera de dirigir la empresa. “Podríamos volvernos locos”, escribió Cuban en su blog. “Me daría cantidades increíbles de … sobre lo descuidado que era. Le devolvería la misma cantidad porque era tan anal que estaba perdiendo grandes oportunidades”.

Con el tiempo, Cuban aprendió que gritar hacía más daño que bien. “Eso solo aumenta el estrés” , dijo en el podcast. “Cuando aumentas el estrés, la gente a su alrededor, la productividad, la rentabilidad [y] la competitividad disminuyen”.

Para ser un líder eficaz, debes poder transmitir tus ideas y recibir la aceptación de quienes te rodean. El CEO de LinkedIn, Jeff Weiner, dice que incluso hay una brecha en las habilidades interpersonales en el mercado laboral en los Estados Unidos.

Afortunadamente, la comunicación es una habilidad que puedes aprender. Presta atención a tu tono de voz, expresión facial y gestos y asegúrate de escuchar más de lo que estás hablando.