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Claves para pensar, actuar y vestirte como el triunfador que secretamente ya eres

Tu éxito comienza en tu mente, se vuelve una realidad gracias a tus acciones y se respalda por la imagen y reputación que construyes a diario.

Vivimos en la era del corto plazo. Nos desesperamos si no conseguimos lo que queremos en poco tiempo y, en muchas ocasiones, abandonamos nuestros objetivos por no ver resultados pronto. ¿Es normal? Desgraciadamente sí, así reaccionan la mayoría de las personas. Por esta razón separarte del promedio y comenzar a visualizar a largo plazo, cultivar la paciencia y la constancia, a la larga, te darán frutos.

Te daré un ejemplo: si plantas semillas de pasto y quieres verlas crecer en un día te sentirás decepcionado. Por mucha agua que le pongas a la planta no crecerá más rápido. Todo en la vida tiene un proceso y debes aprender a ser paciente (sobretodo contigo mismo). Por si nunca antes lo has hecho, te comparto que la semilla de pasto tarda en promedio quince días en germinar (y si eres primerizo aprenderás que los pájaros se comen la semilla si no la has plantado bien). La cuestión es que aunque vayas a los tutoriales de YouTube a buscar consejos no podrás hacer que la semilla de pasto crezca en unas horas. Asimismo pasa con los negocios y tu éxito profesional. Podrás querer ver resultados de rentabilidad en un mes, pero no será así.

Gary Vaynerchuk, el reconocido emprendedor, comenta “la gente ve el resultado final de la gente exitosa y cree que siempre fue así.” Si hoy conoces a un profesionista en la cúspide de su carrera creerás que desde sus inicios esa fue su realidad. Por supuesto que no. Todo experto en sus inicios también fue un aprendiz.

Quiero compartirte una fórmula sencilla de largo plazo que te ayudará a construir tu éxito de manera sólida.

1) Piensa como triunfador

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¿Por qué la gente no piensa en grande? Porque no nos han enseñado a hacerlo. Tememos fallar y por eso pensamos pequeño, vamos a la segura, en donde no hay riesgo.

Hagas lo que hagas piensa en grande. Esta debe ser tu actitud. Si eres emprendedor, dueño de tu propio negocio, freelance, sin importar el tamaño de tu empresa o proyecto ten la actitud de presentarlo como un negocio ganador. ¿Sabes cuántas veces los clientes no contratan tus servicios por la falta de confianza que transmites? Muchas.

Y si eres profesionista y estás empleado en una empresa, ¿cómo pensar en grande? No caigas en la trampa de querer ascender sólo por cumplir con tu trabajo. Por eso se te paga. Pensar en grande es visualizar hasta dónde deseas llegar en la empresa y ponerte un tiempo límite, jamás lo dejes en un simple deseo. Sin importar la edad que tengas tu actitud determina tu altitud, es decir, qué tan alto puedes llegar. Basa la construcción de tu ascenso en resultados, no en las horas trabajadas.

Te daré un ejemplo: si plantas semillas de pasto y quieres verlas crecer en un día te sentirás decepcionado. Por mucha agua que le pongas a la planta no crecerá más rápido. Todo en la vida tiene un proceso y debes aprender a ser paciente (sobretodo contigo mismo). Por si nunca antes lo has hecho, te comparto que la semilla de pasto tarda en promedio quince días en germinar (y si eres primerizo aprenderás que los pájaros se comen la semilla si no la has plantado bien). La cuestión es que aunque vayas a los tutoriales de YouTube a buscar consejos no podrás hacer que la semilla de pasto crezca en unas horas. Asimismo pasa con los negocios y tu éxito profesional. Podrás querer ver resultados de rentabilidad en un mes, pero no será así.

Gary Vaynerchuk, el reconocido emprendedor, comenta “la gente ve el resultado final de la gente exitosa y cree que siempre fue así.” Si hoy conoces a un profesionista en la cúspide de su carrera creerás que desde sus inicios esa fue su realidad. Por supuesto que no. Todo experto en sus inicios también fue un aprendiz.

  • Actúa como triunfador
    Tus ideas pueden ser innovadoras, tal vez hasta revolucionarias, pero sin acción no hay resultados. ¿Cuántos cursos has tomado y no has puesto en acción? Estoy seguro de que más de uno. ¿Cuántas veces has dicho a los demás lo que harás y no lo cumples? Un triunfador decide ponerse en acción a diario para acercarse cada vez más a su meta.

¿Sabías que tus acciones son más poderosas que tus palabras? De nada sirve prometerle nuevos beneficios a tus clientes si no los cumples. Si eres colaborador en una empresa te pregunto, ¿quién es tu cliente más importante? Tu jefe. Así es. Él o ella observa tus resultados, ve tus acciones, se da cuenta si este año te has convertido en alguien más valioso para la organización o el área que dirige.

Las acciones comunican y la falta de acción también lo hace. Siempre alguien está observando lo que haces (el cliente, tu jefe, la empresa, la competencia).


Te recomiendo mucho medir tus avances, sólo así sabrás cuánto te has acercado a tus metas y cuánto te falta. Lo que no se mide, no crece ni avanza.

John Maxwell, el gurú del liderazgo, afirma que los equipos ganadores son aquellos que tienen a la vista un marcador para ver en dónde están respecto a su objetivo. Por esta razón en los deportes puedes ver fácilmente quién está ganando, únicamente requieres ver el marcador. Y si vas perdiendo con sólo ver el marcador sabes que tu plan no está funcionando, es momento de ajustar la estrategia.

A los emprendedores y profesionistas a veces les asusta ver sus marcadores porque no quieren desanimarse si no ven resultados sorprendentes. Es mucho mejor ser realista y darte cuenta que no has avanzado mucho (e identificar las causas de tus malos resultados) que soñar que el marcador cambie por arte de magia.

Acostúmbrate a fallar. No nos educaron desde niños que fallar es bueno, que es parte del proceso del éxito. Nos premiaban si ganábamos y si perdíamos no se hablaba del porqué perdimos, era de mal gusto o poco empático hacerlo. Nadie nos dio orientación que fallar no es perder sino parte natural del proceso del éxito.

Quienes aprenden con cada falla crecen, y aquellos que se lamentan por fallar y bajan los brazos no tienen éxito.

No necesitas ser un genio para tener éxito. El talento está sobrevalorado, puedes ser muy talentoso en algo, pero sin persistencia y constancia no llegarás muy lejos.

¿Cómo actúa un triunfador? Avanza a pesar del miedo. Ve sus fallas como oportunidades para aprender y mejorarse a sí mismo. Seas dueño de negocio, líder de proyecto o formes parte de un equipo en tu empresa actúa a pesar del miedo, o alguien más lo hará. Cuando veas que otra persona se atrevió y tiene éxito lamentarás no haberte puesto en acción.

  • Viste como triunfador
    La ropa no habla, pero sí comunica. Comunica quién eres, cómo piensas y te ayuda a crear una reputación en tu sector o industria.
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¿Por qué la vestimenta es tan importante? Porque la gente reacciona a ella, es un impulso inconsciente. Todo ser humano reacciona a la manera de vestir de su interlocutor. Deja de ver a la imagen como moda, empieza a verla como una herramienta de tu comunicación, del cómo expresas tu manera de pensar y actuar.

Quiero que pienses en tu mejor amigo(a) y ahora dime ¿cómo viste regularmente? Esa es la manera en que te recuerdan los demás. La manera de vestir que más vean en ti es la manera en que te recordarán. Es por esta razón que si deseas construir una imagen de éxito debes elegir cómo deseas que te recuerden. Las primeras impresiones son muy poderosas. La falla es creer que no importa cómo te vistas, sí importa, porque es parte de tu estrategia de comunicación que, a la larga construirá tu reputación. El 90% de la gente se arregla y viste mejor cuando les avisan de que tendrán una cita o evento importante. Es muy curioso, planeamos mejor el atuendo para una fiesta que para construir nuestra reputación.

Ya sea que en tu industria se vista informal o casual, ello no significa que descuides tu imagen personal. El buen gusto se identifica en cualquier código de vestimenta. Se puede vestir casual y elegante, o informal y con una vestimenta que proyecte tu actitud y mentalidad ganadora.