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Como aprender de sus errores y fracasos

Lo más importante en la vida no es capitalizar sobre nuestras ganancias. Cualquier tonto puede hacer eso. La cosa realmente importante es sacar ganancia de las pérdidas. Esto requiere ser inteligente; y marca la diferencia entre una persona sensata y una persona tonta.

Un ganador sabe cuánto le queda aun por aprender aunque los demás piensen que es un experto. Un perdedor quiere que los demás lo consideren un experto antes de haber aprendido lo suficiente para saber cuán poco sabe. —SYDNEY HARRIS

Cualquiera puede hacer del fracaso un amigo a través de estar dispuesto a aprender y usar una estrategia para aprender de los fracasos. Para transformar las pérdidas en ganancias, hágase las siguientes preguntas cada vez que se enfrente a situaciones adversas:

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¿Qué causó el fracaso? ¿La situación? ¿Alguna otra persona? ¿Usted?

Usted no puede llegar a saber lo que sabe a menos que haga todo lo que puede para saber dónde estuvo el error. Aquí es donde tiene que empezar. Si no sigue personalizando el fracaso, entonces será más fácil poner en orden las cosas.

¿Fue lo que sucedió realmente un fracaso o solo fue que me quedé corto?

Hay que definir si lo que sucedió fue realmente un fracaso. Porque lo que usted pudiera estimar como un fracaso, quizás no haya sido más que un intento de cumplir expectativas poco realistas. No es cuestión de si la situación fue creada por usted o por otra persona; si una meta no es realista y usted no la alcanza, eso no es un fracaso.

¿Qué elementos están presentes en el fracaso?

Un viejo adagio dice: «Una gema no puede ser pulida sin fricción, ni un hombre perfeccionado sin las pruebas». No importa la clase de fracaso que usted experimente, siempre hay una joya especial de éxito contenida en él. A veces puede ser difícil encontrarla. Pero la descubrirá si está dispuesto a buscarla.

¿Qué puedo aprender de lo que ocurrió?

Me gusta leer la tira cómica Peanuts por Charles Schulz. En una de mis favoritas, Charlie Brown está en la playa construyendo un hermoso castillo de arena. Cuando se pone de pie para admirar su trabajo, de repente lo alcanza una ola y lo deja convertido en un montón de arena suave. Charlie Brown, mirando lo que momentos antes era la creación de la que se sentía orgulloso, dice: «Aquí debe haber una lección, pero no logro saber cuál es». Esa es la manera en que mucha gente enfrenta la adversidad. Están tan afectados por las cosas que han ocurrido que se confunden de tal manera que no logran aprender la lección que les ha dejado la experiencia. Pero siempre hay una forma de aprender de los fracasos y errores.

¿Me siento agradecido por la experiencia?

Una forma de mantener una disposición a aprender es cultivando una actitud de gratitud. Y tal cosa es posible incluso ante grandes desilusiones. Por ejemplo, el velocista estadounidense Eddie Hart perdió en las Olimpiadas de Munich de 1972 una prueba preliminar para los cien metros planos. Como consecuencia de eso, perdió la oportunidad de ganar una medalla de oro individual. Pero su reacción ante la experiencia fue buena. Dijo: «No todo lo que se quiere se logra. Esa es probablemente la lección más importante que aprendí al perder aquella carrera. En la vida hay ocasiones cuando no se consigue lo que se desea. Hay que aprender a vivir con las derrotas. Y en el atletismo lo son más porque aquí o se gana o se pierde. Antes de poder llegar a ser un buen ganador, es necesario saber cómo perder».

¿Cómo puedo convertir esto en un éxito?

Si hay un solo factor que hace tener éxito en la vida, es la capacidad de obtener dividendos de la derrota. Cada éxito que conozco ha sido alcanzado porque la persona pudo analizar la derrota y beneficiarse de ella en la siguiente oportunidad.

¿Quién podrá ayudarme?

La gente dice que hay dos formas de aprender: Por la experiencia, la cual se obtiene de los errores cometidos; y por la sabiduría, la cual se obtiene de los errores de otros. Recomiendo que hasta donde sea posible, se aprenda de los errores de otros. Aprender de los fracasos es siempre más fácil con la ayuda de un buen consejero.

¿Y de aquí, a dónde vamos?

Una vez que haya pensado bien todo, tiene que decidir cuál será el próximo paso. En su libro [Cada uno es un entrenador], Don Shula y Ken Blanchard afirman: Aprender se define como un cambio en el comportamiento. Usted no habrá aprendido algo, sino hasta cuando pueda ponerse en movimiento y usarlo.


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