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Construir un imperio comienza con tu mentalidad

Qué significa “hacer tu propia mente”? Para la mayoría de nosotros, esto significa que tienes que tomar una decisión o elegir entre varias opciones según la información a la que tienes acceso actualmente. Parece una tarea bastante simple, pero a menudo puede resultar increíblemente desafiante. Esto se debe a que el cerebro humano se mueve hacia adelante y hacia atrás entre varios estados de conciencia y tiendes a priorizar algunas cosas más que otras.

La tarea de tomar una decisión propia se complica cuando nos damos cuenta de que nuestro cerebro no siempre está en completa armonía consigo mismo. Hay ciertas partes de nuestro cerebro que se activan en diferentes momentos de nuestro día y en diferentes partes de nuestra vida. Es en estos momentos que se vuelve difícil decidirte, incluso en lo más mínimo.

Normalmente pensamos en nuestro cerebro como un organismo unido, pero la verdad del asunto es que estamos constantemente bajo la influencia de varias fuerzas dentro del cerebro. Si bien esto puede ser una gran simplificación para las personas en el campo de la neurociencia o la ciencia del cerebro, me gusta la descripción de los tres tipos de cerebro descritos por Dan Priestly en su libro Entrepreneur Revolution.

1. Cerebro lagarto

Qué es el cerebro lagarto? El cerebro lagarto es la parte del cerebro responsable de la protección y el interés personal. Está buscando acumular tanta energía como sea posible mientras se trabaja lo menos posible para evitar riesgos o castigos de cualquier tipo. Cuando nuestras mentes están muy influenciadas por el cerebro del lagarto, es más probable que busquemos formas de evitar conflictos y ocultarnos de nuestras responsabilidades.

Buscamos la autovalidación de nuestras propias acciones mientras evitamos la retroalimentación negativa. Al igual que los lagartos de sangre fría ganan energía al tumbarse al sol, también lo hacen las personas bajo la influencia del cerebro del lagarto que requieren atención regular y un refuerzo positivo para hacer su trabajo. Y de la misma manera, las personas influenciadas por el cerebro lagarto tienen muchas menos probabilidades de obtener buenos resultados en entornos “más fríos” donde la retroalimentación es negativa.

“Tu mente es tu mayor poder. Úsala bien.” – Aneta Cruz

Para contrarrestar la amenaza planteada por el cerebro lagarto, concentra tu energía en fortalecer tu sentido de seguridad y protección en el trabajo. Nos deslizamos en la mentalidad lagartija cuando no estamos seguros de nuestro futuro o si nos encontramos en un período de cambio. Cuando tememos por nuestro trabajo o nuestro modo de vida, tenemos muchas más probabilidades de deslizarnos hacia el estado defensivo de cerebro de lagarto. Seguridad y protección son el nombre del juego cuando quieres mantener alejado al cerebro lagarto.

2. Cerebro de mono

Entonces, ¿qué pasa con el cerebro de mono? El cerebro de mono está interesado en perseguir sentimientos positivos y vivir el momento. Quiere pasar tiempo con amigos y experimentar cosas positivas sin ser desafiado. El cerebro de mono busca estas experiencias positivas buscando el trabajo fácil o el trabajo que les traerá ingresos pasivos mientras pueden sentarse en la playa comiendo cocos y plátanos.

Los influenciados en gran medida por el cerebro de los monos pasan gran parte de sus días buscando formas de escapar de la carrera de ratas para pasar tiempo con sus amigos, pero no ponen el esfuerzo necesario para alcanzar el éxito real porque carecen de metas elevadas. Para entrenar al cerebro de los monos, debes comenzar a mirar más allá de tu rutina diaria para crear hábitos que te permitan planificar metas a largo plazo.

Entrenar al cerebro de los monos puede ser un desafío, porque la mentalidad de mono es juguetona y siempre está buscando un buen momento. Desafortunadamente, para entrenar al cerebro de mono, necesitas ser tu propio padre. Lo diré de nuevo, debes ser tu propio padre si quieres salir de la mentalidad de los monos. Muchos de nosotros dejamos la casa a la edad de 18 años o antes para ir a la universidad.

Después de eso, rara vez tenemos contacto directo con un padre o tutor. Cuando nos deslizamos en el estado del cerebro de mono antes de eso, nuestros padres a menudo están allí para guiarnos en la dirección correcta. Aprende a ser tu propio padre y serás mucho más capaz de lidiar con el mono en tu cabeza.

“El poder cerebral mejora con el uso del cerebro, al igual que nuestra fuerza corporal crece con el ejercicio”. – AN Wilson

3. Cerebro del constructor de imperios

El cerebro que construye el imperio es lo que muchos de nosotros aspiramos nutrir y cultivar en nuestras vidas cotidianas. El cerebro del creador de imperios mira hacia afuera y está interesado en ayudar a los demás tanto como en ayudarse a sí mismo. La mentalidad provocada por esta parte del cerebro es de crecimiento y descubrimiento, y es integral para aquellos que desean tener éxito en sus vidas personales, profesionales o espirituales. En la mentalidad de constructor de imperios, las dificultades no son barreras que se deben frenar. Más bien, son retos a superar.

Las personas que cultivan este tren creen en el aprendizaje permanente y en la acción diaria. También tienen un objetivo a largo plazo para su futuro al que regresan día a día. Y no, este objetivo no tiene que permanecer el mismo mes tras mes, o año tras año. Más bien, ese hábito de pensar acerca de sus metas futuras debe formarse, y esas metas deben revisarse de manera regular y holística.

Qué tipo de cerebro eres? ¡Comparte esto!