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Cuando una persona quiere hacer algo, LO HACE.

Cuando una persona quiere hacer algo, LO HACE.

Empiezan sin dinero, pero lo hacen.
Empiezan sin experiencia, pero lo hacen.
Empiezan solos, pero empiezan.
Empiezan sin contactos, pero empiezan.
Empiezan con miedo, pero empiezan.

El éxito y las excusas no se llevan bien. Nunca lo han hecho. Son como el agua y el aceite.
La historia demuestra que para triunfar, en cualquier campo, hay que aplicar la ley del esfuerzo.
Los mejores profesionales, como se suele decir, han quemado pestañas. Han madrugado. Han ido a clases muchas veces con el estomago vacío. Ellos escucharon la voz de su sueño, no la voz de las excusas. Muchos de ellos pudieron decir: “no voy a estudiar porque me falta dinero”, sin embargo le ganaron a la pobreza. Su voluntad fue más fuerte.

Lo mismo pasa con los empresarios. Hay empresarios que fueron los últimos en pagarse. Empresarios que no tenían los recursos para cumplir con sus clientes porque los proveedores fallaron, los empleados fallaron o por cualquier otra cosa, pero ellos cumplieron. Ellos no renunciaron porque las ventas estuvieron bajas. Ellos no tiraron la toalla porque “lo suyo no era negocio.” Ellos no tenían excusas, tenían un SUEÑO.

Las excusas son de gente que es mentalmente pobre.

¿Cuál es tu excusa? ¿Me vas a decir que no tienes plata? ¿Me vas a decir que te faltan oportunidades? ¿Me vas a decir que vienes de una familia de “escasos recursos económicos? ¿o me vas a decir que lamentablemente no cuentas con los medios necesarios?

¿Por qué mejor no me dices que te faltan huevos? ¿Por qué mejor no me dices que tienes miedo? ¿Por qué mejor no me dices que te sientes incapaz?

El mundo necesita varones y mujeres dispuestos a dar batalla, con recursos o sin recursos. Gente que mire al mundo con dignidad. Porque ser libre no es cuestión de dinero, es una cuestión de MENTALIDAD.