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Darlo todo

Si bien no todas las relaciones fraternales son un buen ejemplo de relación positiva, lo normal es que los hermanos permanezcan unidos y que compartir amor, juguetes y alegrías sean las anécdotas más entrañables que guardamos en la retina de nuestra memoria.

Sea como sea, la relación entre hermanos es de las más intensas que viviremos y de las que más altibajos tendrán. Sin embargo, es casi de ley que prevalezca un sentimiento de amor incondicional que forje una relación fraternal duradera que nos brinda la oportunidad de realizar nuestro recorrido vital acompañados.

Un hermano es un recipiente de memorias de la infancia y un registro de cómo crecieron los sueños.

Hace muchos años, cuando trabajaba como voluntario en un Hospital, conocí a una niña que sufría una extraña enfermedad.

Su única oportunidad de recuperarse parecía ser una transfusión de sangre de su hermano de 5 años, quién había sobrevivido milagrosamente a la misma enfermedad y había desarrollado los anticuerpos necesarios para combatirla.

El doctor explicó la situación al hermano de la pequeña, y le preguntó si estaría dispuesto a dar su sangre a su hermana. Lo vi dudar por sólo un momento antes de hacer un gran suspiro y decir:

  • Sí, lo haré, si esto la salva.

Mientras la transfusión continuaba, él estaba estirado en una cama junto a la de su hermana, y sonreía mientras nosotros los asistíamos y veía devolver el color a las mejillas de la niña.

En un determinado momento la cara del niño de repente se puso pálida y su sonrisa desapareció. Miró el doctor y le preguntó con voz temblorosa:

  • ¿A qué hora empezaré a morirme?

Siendo sólo un niño, no había comprendido al doctor. Él pensaba que le daría toda su sangre a su hermana, y que entonces moriría.

Dijo el maestro: y tú, ¿Por quiénes darías verdaderamente tu vida?

Se puede decir que los beneficios emocionales de contar con nuestro hermano a lo largo de nuestra trayectoria vital son inconmensurables. Entre otras razones, lo cierto es que los hermanos pueden protegerse mutuamente de los sentimientos de soledad, de los miedos o de la tristeza desmedida.

Así, tener hermanos es siempre positivo para los niños y, por supuesto, para los adultos. Digamos que en las épocas más tempranas de nuestra vida nos mantenemos alejados del egoísmo y de la culpabilidad gracias a que conseguimos manejarlo a fuerza de convivir con ello. Incluso las discusiones tienen un gran beneficio emocional, pues nos ayudan a adquirir la habilidad de controlar nuestras emociones, compartir, ser flexibles y dejar a un lado sentimientos tan negativos como el rencor y la envidia.