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Diez pautas para conseguir un equilibrio afectivo

La seguridad emocional se consigue con una mirada introspectiva continua y, sobre todo, con constancia.

1. APRENDE DE LOS ERRORES

La mayor fuente de aprendizaje es lexperiencia de equivocarse. De acertar obtenemos satisfacción y de errar logramos lecciones de valor inestimable que nos hacen crecer y convertirnos en mejores personas cada día. No obstante, la condición para ello es que mediante la reflexión y el análisis identifiquemos esas lecciones y las incorporemos como parte de nuestras futuras actuaciones.

2. SUPERA LOS MIEDOS IRRACIONALES

Es otro de los caminos que nos llevan a la seguridad emocional. El miedo cumple la importantísima función de protegernos y activarnos ante situaciones de peligro, cualquiera que sea su índole. Pero también nos hace prudentes, reflexivos y nos previene de correr riesgos innecesarios tomando decisiones precipitadas o insensatas. Sin embargo, en ocasiones nuestros miedos se vuelven ilógicos e inverosímiles y nos bloquean.

3. ALÉJATE DE LAS PERSONAS QUE TE GENERAN MALESTAR

Todos hemos experimentado en algún momento la compañía de personas que nos generan una extraña sensación de malestar. Es importante saber distinguir a las personas de nuestro entorno que no nos están ayudando y, sin entrar a realizar juicios de valor, mantener algo de distancia con respecto de ellas.

Se trata de aquellas personas que, lejos de estimularnos y animarnos con sus comentarios, lo que consiguen, de forma sutil o explícita, es hundirnos más y devaluar nuestra valía y capacidades.

4. CONTROLA LOS PENSAMIENTOS NEGATIVOS

En las profundidades de la mente se dirime la batalla entre la voz del despiadado crítico interior y la de la esencia intercesora de nuestras capacidades inherentes. La primera es un recordatorio de los fallos cometidos en el pasado comparándolos con los éxitos ajenos.

La segunda es la quintaesencia de la intuición del custodio que albergamos y que apela a la persona en la que estamos llamados a convertirnos. Administrar correctamente los pensamientos negativos haciendo callar al contestatario crítico interior y adjudicando la victoria del combate a la expresión empoderadora de nuestro íntimo ser es una de las formas culminantes de consolidar la seguridad emocional.

5. CELEBRA TUS LOGROS

El crítico interior lleva a focalizarse en los defectos y desaciertos, pasando por alto lo que constituye la médula espinal de la seguridad emocional: apreciar, valorar y reconocer los triunfos y victorias por nimias que estas sean. Relamerse en los logros alcanzados origina la sensación de contento y regocijo que predispone a las personas a perseverar.

6. ESFUÉRZATE PARA SEGUIR AVANZANDO

Esos esfuerzos son la piedra angular de la seguridad emocional. No hay posibilidad alguna de sentirse seguro y confiado sobre las bases de la desidia, la negligencia, la dejadez o la pereza.

Es ineludible trabajar y afanarse en la consecución de las metas proyectadas que dignifican y dotan de sentido a la existencia humana. Pretender el máximo resultado con el mínimo esfuerzo es un espejismo.

7. REVISA TUS ASIGNATURAS PENDIENTES DE FORMA REGULAR

Las auditorías internas regulares ayudan a localizar dónde radican las asignaturas pendientes de nuestro carácter y comportamiento y concretar la dirección que deben tomar nuestros empeños presentes y futuros para no dispersar nuestras energías.

Los momentos de apertura o de cierre, como cumplir años, iniciar una nueva etapa, el inicio de la primavera… son ocasiones propicias para este cometido.

8. PLANTÉATE NUEVOS RETOS

Como resultado directo de estas auditorías deben surgir nuevas metas y desafíos. Los objetivos deben ser concretos para que, a posteriori, sean evaluables, de modo que su logro se pueda responder con un claro sí o no. “Conocer gente”, por ejemplo, es muy general. Debería concretarse en cuestiones como las actividades y acciones a realizar para conocer gente.

Por otro lado, cuanto más modesto es el propósito, mayor será la probabilidad de alcanzarlo y de llevarlo más lejos con una nueva determinación. Por ejemplo, si se quiere hacer ejercicio de forma regular sin haber tenido el hábito antes, es absurdo proponerse ir al gimnasio cinco días a la semana. La meta podría empezar por un día semanal y, una vez consolidado, aumentarlo a dos días, y así sucesivamente.

9. NO TE COMPARES CON OTROS

Convertir a un tercero en la vara de medir el grado de satisfacción vital de uno mismo es venenoso, y se traduce en un obstáculo insalvable para el desarrollo de la seguridad en sí. Sea uno lo bueno que pueda llegar a ser en cualquier ámbito, siempre habrá alguien mejor.

La unidad de medida debemos situarla en nuestro interior mediante la potenciación de dos cualidades del carácter: afán de superación y sentido de la excelencia. Es a nosotros mismos a quien debemos superar, y no a otros.

10. SÉ VALIENTE Y NO TE LIMITES

Recurrir a la valentía de la que todos los seres humanos estamos provistos es un antídoto para neutralizar los efectos de la incapacidad de tomar decisiones o afrontar cambios. Autointerrogatorios como “¿Y si no lo consigo?”, “¿Y si este no es el camino?”, “¿Y si me equivoco?”, nos paralizan y refuerzan nuestras limitaciones.

Sin embargo, reflexionar sobre los aprendizajes que, incluso en el peor de los escenarios –el del fracaso– están en juego en las entrañas de las experiencias que vivimos, ayuda a echar mano del coraje que se requiere para dar buena respuesta a los anteriores interrogantes.