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El dinero puede ser tu amigo o enemigo

Parece obvio creer que ganar más dinero va a solucionar todos nuestros problemas económicos. Eso finalmente es lo que nuestra mente siempre ha creído y por lo que trabajamos fuerte día tras día.

El uso que le damos al dinero puede marcar la diferencia en nuestra vida y la de los otros.

El dinero es necesario, pero ¿es nuestro amigo por eso? por el hecho de permitirnos comprar pan, ropa y boletos o será, quizá, ¿un enemigo disfrazado?.

Pero, ¿qué pensarías si te dijéramos que ese no es el problema? ¿que ganar más dinero no va a solucionar tus problemas económicos?.

Esta realidad se relaciona con nuestra personalidad, autoestima, y nuestras creencias y emociones respecto al dinero. Millones de personas evidencian dificultades para ganar y disfrutar del dinero en forma relajada y fluida.

Otras se muestran muy capaces de generarlo, pero no logran disfrutarlo ya que es motivo de peleas con sus familiares, parejas o conocidos.

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¿Cuándo es malo?

Cuando las circunstancias lo impulsan a serlo, es decir, cuando permitimos por ejemplo que sea él quien rija nuestra vida.

Es que no me imagino mi vida sin ir de compras todos los fines de semana en el momento en que esta necesidad se vuelva imperiosa para vivir, en ese momento se habrá vuelto nuestro enemigo.

¿Cuándo es bueno?

Pues cuando lo utilizamos como un medio para mejorar. Si comer bien nos proporciona salud y para comer utilizo el dinero, entonces ahí será bueno el dinero.

Como lo refleja Alberto Tensai: ¿para qué quiero el dinero, sino para hacer sonreír a la gente? Este, quizás, sea el verdadero valor del dinero.

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El dinero está hecho para utilizarse, para estar en movimiento. Circula de nosotros a otras personas y después de vuelta a nosotros.

Incluso cuando ahorramos dinero, simplemente estamos almacenándolo para utilizarlo después. Si usamos dinero hoy, no estamos gastándolo ni desperdiciándolo. Estamos utilizando la mejor herramienta disponible para obtener resultados.

Por lo tanto, llegamos a la conclusión de que el dinero no es ni bueno ni malo. El dinero no es más que un trozo de metal o de papel que, por sí mismo, no puede hacer absolutamente nada, de esta manera lo bueno o lo malo del dinero depende de las circunstancias que lo rodeen.