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El último deseo de un reo condenado a muerte

El último deseo de un reo condenado a muerte

“Ese sí que es un hombre de palabra.” Casi ya no se escucha a nadie decir eso hoy en día, ¿verdad? Lo cierto es que los hombres y las mujeres de palabra son bastante escasos. ¿Te has detenido a pensar cuánto vale lo que dices?

Muchos opinan que para sobrevivir en este mundo competitivo es necesario mentir, decir medias verdades, romper contratos y dejar esperando a las personas.

No le dan mucha importancia a cumplir su palabra, total desde que inventaron las excusas, todo el mundo queda bien. Sin embargo, los que razonan así tienen una forma de pensar un tanto limitada.

A largo plazo estos hábitos te hacen ganar la reputación de ser una persona irresponsable, insensible, y tramposa. Y la verdad es que eso no te ayudará en ningún ámbito de tu vida, sea profesional, familiar, o social.

Cuenta una historia que un hombre fue condenado a muerte. El día que iba a ser decapitado el rey se presentó al acto para confirmar el cumplimiento de la sentencia.

El rey le preguntó al reo que si tenía algo que pedir como su última voluntad antes de morir. Todo lo que el reo pidió fue un vaso con agua. Al rey le pareció un deseo fácil de conceder y pidió que le dieran el agua.

El reo tomó el vaso, pero temblaba tanto que no pudo acercar el agua a sus labios. Entonces el rey le dijo:

  • Tranquilízate, te doy mi palabra de que nada te sucederá hasta que hayas terminado de beber esa agua.

El hombre confió en la palabra del rey y arrojó el vaso al suelo. Inmediatamente el agua se derramó y se consumió en el polvo y nadie pudo recogerla. El rey se vio obligado a cumplir su palabra y así aquel reo se salvó de la muerte.

La voluntad se desarrolla a través de la acción, y el obligarse a hacer algo que dijo, necesariamente se convierte en una especie de anclaje, que le dará fuerza adicional para sus tareas.

Su mente se acostumbrará a pensar que es capaz, de que si lo digo es porque realmente lo va a hacer, y esto le llenará de confianza. Los demás le percibirán como alguien con una verdadera fortaleza, alguien a quien se le debe creer, y sus palabras serán valiosas.

Si lo dijo, cúmplalo. Por este medio adquirirás confianza en ti mismo. Al principio cuesta como cualquier cosa que hagamos por primera vez.

Acostumbrarnos a que cualquier cosa que digamos lo cumplimos, va haciendo que seleccionemos mejor lo que decimos. Con el tiempo el sentir que eres capaz de hacer cualquier cosa que dices, te da mucha fuerza y confianza, que te permite lograr tus objetivos.

Todas tus actividades inconscientemente las organizaras para que tus actos se ajusten a tus palabras. Además, las demás personas te tendrán confianza, y una persona así tarde que temprano se convierte en un líder.