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¿En quien te tienes que convertir en este siglo XXI?

Imagino que eres conocedor de que a principios del siglo XX, los países occidentales se enfrentaron a un grave problema:

La escasez de mano de obra cualificada para trabajar en la naciente economía industrial.

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Para resolverlo, se crearon los sistemas de escuelas públicas en lo que hoy es Europa occidental y Norteamérica.

De lo que quizá no seas consciente, es, de que, específicamente estos sistemas fueron diseñados para formar a niños que de adultos trabajarían de forma “sumisa” en las líneas de producción de las  incipientes industrias.

El sistema educativo estaba sustentado en las “habilidades académicas”, la “urbanidad” y las “buenas maneras”.

Las materias más “útiles” para el trabajo eran consideradas las más importantes.

Las matemáticas y las lenguas eran las disciplinas más valoradas, después las humanidades y finalmente las artes.

Se obligaba a los niños a cumplir una serie de normas diarias no escritas  como:

  • Formar filas en el patio de los colegios,
  • Sentarse en las aulas en líneas rectas en filas de pupitres,
  • Planificar el día en función del sonido de un timbre…

Además, se reprendía ó castigaba, incluso a nivel físico a aquellos que no estaban conformes con la norma.

El sistema de trabajadores altamente productivos

Todo ello ha traído consigo varias generaciones de trabajadores altamente productivos:

Gran cantidad de personas haciendo muchas unidades o componentes de una misma cosa en el menor tiempo posible.

Estos trabajadores cumplían un horario, estaban relativamente bien remunerados, e incluso en ocasiones se les premiaba por formar parte de un engranaje y,  lo mejor…

¡Tenían garantizada la pensión de jubilación!

En este escenario no tenía cabida ni la imaginación, ni el talento ni la creatividad. El “sistema” se encargó de aniquilarlos por el camino.

Hoy en pleno siglo XXI, ya no vives una economía industrializada.

¿Cómo estás viviendo la revolución tecnológica?

¿Eres un mero espectador de los cambios exponenciales que estamos experimentando?

 La forma de trabajar y comunicarse ha cambiado:

Te mueves en un mundo más intangible, ya no es imprescindible un espacio físico para que trabajes, ni tampoco es imprescindible hoy en día fabricar productos físicos para crear una empresa.

Estás adentrándote en una nueva era, la era digital, la era de la información.

La información  es la clave en esta nueva era.

La  ”información destilada”.

Paradójicamente, la educación, las formas de trabajar y la mentalidad de la sociedad se han quedado ancladas en los albores del siglo XX.

Una curiosidad:

En los próximos 30 años según la UNESCO, más personas en el mundo se graduarán en el sistema educativo que el total desde el principio de la historia.

Pero… los títulos ya no valen nada.

Estamos asistiendo a un proceso de “inflación académica”, que indica que todo el sistema educativo se tambalea a nuestros pies.

¿Todavía trabajas en “una fábrica”? ¿En lugar de hacer uso de una máquina en una cadena de montaje, utilizas un  teclado, lápices y papeles, montañas de papeles?

Si es así, tu trabajo sigue siendo “industrial”, el enfoque continúa centrado en el aumento de la productividad, dejando escaso espacio para tu espontaneidad, tu imaginación, tu creatividad, tu individualidad en definitiva.

Estarás comprobando un día sí, y otro también, que seguir la trayectoria académica y profesional de la Revolución industrial ya no  funciona:

Que hayas sacado buenas notas en el colegio, que hayas ido a la universidad y que hayas obtenido un título formal no te garantiza nada.

Si como en la era industrial,  trabajas duro y tienes la fortuna de conseguir un empleo  en el que  cumples  con todo lo que se te pide y como se  te dice, tu jefe siempre encontrará a alguien más barato que tú para hacerlo.

¿Eres consciente de que en pleno siglo XXI, volvemos a enfrentarnos a un grave problema de escasez?

A diferencia de lo que ocurrió en los inicios del siglo XX, nos enfrentamos a un grave problema de desabastecimiento: de personas soñadoras, imaginativas, creativas, desabastecimiento  de talento, de pasión, de ilusión.

Estamos en crisis sí, pero no necesariamente el escenario de la crisis es el que nos muestran a diario los medios de comunicación:

Estamos inmersos en una economía “hiperconectada” e “info-xicada”

Tenemos acceso inmediato a infinitos canales de comunicación e información, tantos que nos bloqueamos y nos producen cierta parálisis.

¿Cómo triunfar en esta Nueva Economía?

Sortearás la crisis y triunfarás en esta nueva economía si sabes “destilar” la información para separar y elegir aquella que contribuya a tu crecimiento personal y profesional y no a tu mero entretenimiento, y, si eres capaz de descubrir ó redescubrir tus talentos y pasiones y ponerlos a trabajar para ti.

Y, es que, como dijo Alvin Toffler ,

“Los analfabetos del siglo XXI, no serán aquellos que no sepan leer y escribir, sino aquellos que sepan aprender, desaprender y reaprender”

Estás asistiendo al momento de la historia en que es más fácil y barato emprender: Un ordenador y una conexión a internet son suficientes para crear tu propio negocio unipersonal.

Utiliza la crisis como lo que etimológicamente es: una coyuntura de cambio, una oportunidad para tomar conciencia y ver de una vez por todas, aquello que no has podido o no has querido ver hasta ahora.

La fases de crisis son naturales y necesarias para poder cambiar de paradigma, pero para conseguir esa “re-evolución” interior es preciso cambiar de actitud.

La crisis

¿Eres consciente de la crisis?

¿Eres consciente de TU CRISIS?

 En tu crisis, tienes dos opciones:

  • Ser un mero espectador o víctima culpabilizando al “sistema” (léase bancos, políticos y la sociedad en general) de lo que te sucede, es decir lo que en coaching se conoce como “ser efecto”,
  • O ser corresponsables de todo lo que te ocurre, es decir “ser causa”.

Tú como ser humano eres un “co-creador” en un mundo de interrelaciones, de “efectos mariposa” :

Una pequeña perturbación en cualquier ámbito, puede generar un gran impacto en cualquier otro escenario,

Ó, como dice un proverbio chino:

“el aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo”

 Ante tu crisis puedes optar por:

  • La queja, el victimismo, debilitarte como la zanahoria que en origen es firme y compacta y ante el agua en su punto de ebullición (punto de dolor) se vuelve blanda y maleable.
  • Rendirte a la evidencia, y ponerte una coraza; como el huevo, que inicialmente es débil y frágil y ante el agua en su punto de ebullición se endurece. Es muy común adoptar la actitud del huevo ante un divorcio o un despido por ejemplo.
  • Ser el que mejor reacciona y hacer que las cosas a tu alrededor mejoren, como los granos de café, cuando el agua llega al punto de ebullición, en su punto de dolor, la hacen suya y la impregnan de su sabor y aroma.

Cuando afrontes momentos de crisis, inspírate en el grano de café, y sé la mejor versión de ti mismo siendo causa.

Toda crisis supone una posibilidad de crecimiento, de cambio para mejorar, como la metamorfosis que experimenta el gusano de seda para convertirse finalmente en mariposa.

Haz uso de tu capacidad de resiliencia (de tu capacidad para sobreponerte a la adversidad, al dolor o a la pérdida).

 La mariposa y el capullo

Tú, como el gusano de seda, en tu crisis, lánzate a  construir tu particular capullo, para luego liberarte y convertirte en mariposa.

El proceso de liberación del capullo es lo más difícil, porque la crisálida tiene que hacer enormes esfuerzos para salir, tiene que invertir grandes cantidades de energía para poder agrietar el capullo que le ha protegido durante el proceso de transformación.

Toda esa energía y esfuerzo son imprescindibles para que la ya mariposa pueda volar gracias a sus alas.

Tú y sólo tú debes llevar a cabo ese proceso de transformación.

Si ayudas aunque sea mínimamente a la mariposa a liberarse de su capullo, no conseguirá su propósito. No tendrá la fuerza suficiente en sus alas y no estará programada para volar.

Tienes que vivir tú solo tu propia experiencia.

Eres tú el que utilizando su capacidad de resiliencia y marcando sus propios tiempos debe reconocer la nueva realidad, encontrarle sentido y, como el grano de café hacer que las cosas a tu alrededor mejoren, porque cuando consigues esto, inevitablemente tú mejoras.

Haz tuya el agua en ebullición,  imprégnala de tu sabor y aroma.

La mejor versión de ti mismo

Aflora la mejor versión de ti mismo.

¿A qué esperas para protagonizar tu propia catarsis?

¿A qué esperas para hacer uso de tus talentos y ponerlos a trabajar para ti?

Conviértete en grano de café.

Si has llegado hasta este punto en tu lectura es porque al menos te inquieta la incertidumbre que se vislumbra con el vertiginoso avance de nuestro mundo en muchos aspectos, entre ellos el del mercado laboral.

Se están creando nuevas formas de entender los negocios y de generar ingresos, que hace tan solo unos años no existían.

Y, hoy nos parecerían impensables o de ciencia ficción, formas de trabajar y generar flujos de efectivo que serán lo corriente de aquí a no muchos años.

¿Tú también vives sumido en tu propio letargo laboral?

¿Dejas pasar los días en tu propia zona cómoda, que no te satisface, pero que te cubre las necesidades financieras mes a mes?

Necesitas un “reset” en este aspecto.

Y, ahora,

¿Quién eres tú y quién necesitas ser en el siglo XXI?