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Entra en la complejidad de tu mente

La mente es la parte más desarrollada de los seres humanos, lo que supone una ventaja evolutiva frente al resto de los animales. Para poder llegar a entenderla debes conocer las distintas partes que la componen.

Niveles de la mente

La mente humana se divide en tres niveles:

La parte consciente de pequeñas dimensiones. Aquí es donde se crean los propósitos, las afirmaciones, los sueños o la voluntad. Situada en el córtex, la parte del cerebro más avanzada.

La parte subconsciente de enormes dimensiones. Esta es la base de datos de toda la información almacenada especialmente en los primeros años de vida.
Se sitúa en la amígdala, la parte prematura del cerebro.

La parte superconsciente o supraconsciente. Es la parte que supervisa todos los procesos desde arriba. Visualiza por encima a las otras dos. Esta se sitúa en el corazón, donde cree que reside el verdadero cerebro.

Mente consciente

La mente consciente, aunque es la más conocida de todas, es la más reciente en la evolución de la vida. Está relacionada con la inteligencia y el aprendizaje. Es la parte racional y por lo tanto, es con la que se toman las decisiones, se crean soluciones o se planean acciones. Sin embargo, para ello, hace uso de los recuerdos almacenados en la mente subconsciente.

Desde esta parte consciente, te propones nuevos objetivos. Pero su dimensión es tan limitada frente al subconsciente, que si se contrapone a lo que tiene almacenado, será muy difícil que llegues a lograrlo. Está mente consciente ocupa entre el 3-5% de nuestra capacidad, frente al 95-98% de la parte subconsciente. Como ves, la fuerza de voluntad no es suficiente para alcanzar tus metas.

Mente subconsciente

La mente subconsciente funciona como una máquina con precisión, la cual repite las mismas reacciones antes los estímulos del entorno. Estas respuestas están recopiladas en su gigantesco procesador como un comportamiento adquirido. Es millones de veces más poderosa que la mente consciente.

En alguna ocasión, te habrás sorprendido repitiendo frases o conductas de tu padre o de tu madre, incluso aquellas que no te gustan o has criticado, ya que están grabadas y programadas por ellos en tu subconsciente.

La buena noticia es que el “software de este disco duro” es reprogramable. Te puedes comunicar con tu mente subconsciente mediante distintas técnicas para alinear tus pensamientos, emociones y acciones.

Por otra parte, la mente consciente y la mente subconsciente trabajan mano a mano continuamente a la hora de adquirir nuevos comportamientos, para luego ser realizados de manera inconsciente. Un ejemplo muy claro es la conducción. Cuando una persona está aprendiendo a conducir, le parece imposible poder estar cambiando las marchas, a la vez que mirar los espejos, estar atentos a los peatones y descifrar todas las señales. Todo resulta abrumador al inicio, por no hablar de la idea de mantener la calma ante tal cantidad de avisos y alarmas que el cerebro procesa durante la adquisición de esta nueva habilidad. Sin embargo, a medida que todos esos nuevos datos se almacenan en el “disco duro”, la conducción comienza a realizarse en piloto automático. Esto facilita la vida enormemente.

En el caso de programas aprendidos que no te benefician, la mente consciente tiene la posibilidad de crear una nueva respuesta. No eres víctima de esta programación, sino que puedes cambiarla si quieres. Pero para lograrlo debes enfocar tu atención, ya que en caso contrario, tu mente subconsciente tomará el control.