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FILOSOFIA| 5 grandes lecciones de la vida de Sócrates

Muchos consideran que Sócrates es el padre de la filosofía. Descubra algunas de sus filosofías en este artículo.

Muchos consideran que Sócrates es el padre de la filosofía. Nació en Atenas en el 469 a.C. Su padre, Sophroniscus, era cantero. Su madre, Phaenarete, era partera. A pesar de sus orígenes humildes, la vida de Sócrates está llena de lecciones que aún hoy son válidas.

Fundamentalmente, este gran filósofo vivió como cualquier otro ateniense. Siguió los pasos de su padre durante algún tiempo y tuvo que servir como soldado de los griegos. De hecho, la gente sabía que era un gran trabajador y un hombre muy paciente.

Cuando se hizo famoso como pensador y naturalista, también comenzó a ganarse algunos enemigos. Esto se debe al hecho de que promovió una moral inflexible. Dentro de este sistema ético, no había lugar para la deshonestidad, el deshonor o el doble rasero. Fue perseguido y ridiculizado por estas ideas. Al final, incluso fue condenado a suicidarse. Este último episodio de su vida resultó ser una gran lección de vida.

“Todas las almas de los hombres son inmortales, pero las almas de los justos son inmortales y divinas”.

-Sócrates-
Sócrates: biografía, aportes filosóficos, mayéutica y dialéctica - Toda  Materia

1- Humildad: una de las grandes lecciones de la vida de Sócrates

Sócrates no era muy guapo. Era muy bajo y tenía una barriga prominente. Además, tenía rasgos faciales ásperos y se caracterizaba por sus grandes ojos saltones y su nariz extremadamente respingona. Los otros filósofos se burlaron de él por su apariencia física.

Sin embargo, nada de esto afectó al “padre de la filosofía”. Por el contrario, prestó poca o ninguna atención a estas críticas. De hecho, siempre usaría la misma capa y vivió una vida completamente austera. Apenas comió y bebió. Un filósofo dijo que ningún esclavo querría ser tratado como se trataba a sí mismo Sócrates. Platón, en cambio, se lavaba los pies y se los ponía sandalias.

2- Respeto por la individualidad de otras personas

Uno de los aspectos más interesantes de la vida de este filósofo es que nunca escribió nada. A pesar de que todos pensaban que tenía una mente increíble, enseñó oralmente.

Creía que todos tenían que desarrollar sus propias ideas. Si escribiera sus propias ideas, eso condicionaría la formación intelectual de otras personas. Sócrates tenía un método de enseñanza más original. Hablaba largamente con la gente, mostrando su habilidad para la ironía y su extraordinaria capacidad de ver las cosas desde una perspectiva diferente.

3- Escuchar

Sócrates impartiría sus enseñanzas con sutileza e inteligencia. Algunas personas todavía usan este método de enseñanza, aunque quizás no tanto como nos gustaría. El método socrático inspiró a algunos de los grandes pedagogos de la historia, como Jean Piaget.

El filósofo iniciaría una conversación interrogando a su interlocutor. Les haría preguntas que apuntaran a la conclusión de que lo que estaban diciendo era coherente o mal fundamentado. Así, todos llegarían a la verdad por sí mismos. Sócrates simplemente escuchaba y hacía preguntas.

4- Abrirse completamente a la verdad

Sócrates dijo: “Sé que no sé nada”. Esto no era solo un eslogan o una forma de llamar la atención sobre sí mismo. Este filósofo fue verdaderamente de mente abierta de una manera única. Simplemente consideró que no sabía cuál era la verdad. Hizo preguntas antes de buscar respuestas y amplió la perspectiva del mundo antes de intentar acercarse a algo.

Sócrates también dijo: “Conócete a ti mismo”. Por lo tanto, no intentó describir a los seres humanos. En cambio, nos invitó a todos a explorarnos a nosotros mismos, uno de los viajes más fascinantes que una persona puede emprender.

5- sentido del humor

Sócrates también tenía un increíble sentido del humor. Esto se reflejó en sus anécdotas sobre Xanthippe, su esposa. Ella era 30 años más joven que él y famosa por su personalidad difícil. Alguien le preguntó una vez a Sócrates por qué se había casado con ella y él respondió: “Me gusta el hecho de que puedo aprender de una persona con tan mal genio. No hay mejor escuela para aprender a tratar con otras personas que esa ”.

***

Cuando fue condenado a muerte, su esposa fue a visitarlo y rompió a llorar. Entonces Sócrates le dijo: “No llores, todos estamos condenados a muerte por naturaleza”. Su esposa respondió: “Pero te han condenado injustamente”. Sócrates refutó: “¿Pensarías que esta situación sería menos lamentable si me hubieran condenado de manera justa?”