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¿Juegas a ganar o quieres no perder?

Puede que en ocasiones te ha dado temor enfrentarte a tus miedos y has dejado de actuar.

Y has tenido que lidiar con las consecuencias, que en ocasiones te han perjudicado bastante.

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¿Eres Culpable? Pues no. De seguro has aprendido un montón de todas ellas.

Cuando tomas decisiones te enfrentas a nuevas situaciones, circunstancias que desconoces y eso te hace sentir vulnerable, con temor a equivocarte, con dudas sobre la elección.

El problema es cuando esa situación se dilata en el tiempo, generando bloqueo y ansiedad. Es el momento de la indecisión, de darle vueltas y vueltas, o simplemente no pensar en ello, creyendo que va a ocurrir “algo” que por arte de magia te diga cuál es la mejor opción, o mejor aún, decida por ti.

El resultado de no decidir, también lo es en sí misma. Te quedas igual o peor, eso sí, crees que te has librado de equivocarte. Que ilusos, ¿verdad? Como nos gusta justificarnos y tener razón. . .

Pero después sigues con el run run de la duda, de que hubiera pasado si. . .de como sería si. . . ¿te das cuenta? Le damos demasiadas vueltas a todo, si haces, si no haces, y mientras va pasando el tiempo. . .y sigues igual, o peor, sintiéndote culpable.

¿Por qué nos cuesta tanto tomar decisiones?

1 Comodidad – pereza.

Se le conoce como la zona de confort. Nos sentimos cómodos con aquello que conocemos, con los hábitos que hacemos sin pensar y los cambios suelen producir incertidumbre y temor, así que para que vamos a ponernos. . .

2 Miedo al qué dirán.

Decimos que nos importa un pimiento lo que piensen de nosotros, pero en realidad nos aterra. Preferimos el anonimato porque de ese modo pasamos desapercibidos, no tenemos que exponernos y no haremos nada que nos puedan reprochar. En realidad supone uno de los mayores bloqueos para muchos profesionales hoy en día.

3 A que salga mal.

El conocido miedo al fracaso. Pero, ¿Cómo vamos a saber cómo hacer lo correcto si no lo probamos? ¿Tienes tú una varita mágica? Yo no. Así que no queda otra que probar y poder compartir, tanto errores como logros, aprender.

4 Procrastinar – dudas y bloqueo

Los bloqueos suelen llevar a la inacción, no sabemos qué decidir, por tanto, no decidimos. Y vamos posponiendo decisiones, acciones y todo lo que podríamos hacer escondiéndonos en excusas de tiempo (mayoritariamente) o de otra índole. Todos lo hemos hecho, aunque si empieza a ser un hábito de conducta, puede ser un gran problema y una falta de resultados constantes, sintiendo frustración y culpabilidad.

Pero la pregunta es. . .

¿qué es lo peor que te podría pasar si elijes A?

Pues que me equivoque, que me salga mal, que piensen que soy idiota. . .y un sinfín de razones, elije la tuya. Y la siguiente es:

¿Y qué?

Cuando respondes a ¿Y qué?. Te das cuenta de que esa indecisión a la que le estas dedicando tanto tiempo y recursos, no es tan vital como parece.

Tendemos a dramatizar todo lo que nos ocurre, invertir dinero en proyectos que no salen como queríamos, quedarnos sin empleo, tener que reducir gastos, quedarnos sin vacaciones, que a alguien no le guste como somos, cuando en realidad todo eso puede pasar igualmente. Pero nos gusta ponernos en lo peor. Un hábito que nos conviene modificar, por cierto.

Tomamos las decisiones en función del riesgo que estamos corriendo, no es lo mismo tener que decidir que nos mudamos a otro país, que tener que decidir como montamos nuestra plataforma online. Y te diré algo curioso, la gente se bloquea mucho más en pequeñas decisiones que no son trascendentales, creando inacción y falta de resultados que en decisiones mucho más vitales en que lo tienen todo más claro.

Solemos centrarnos en qué ocurrirá si nos equivocamos o en un resultado que no nos es favorable, pero ¿piensas también en lo que dejas de conseguir?, ¿En el precio que valen tus sueños?

No queremos arriesgar demasiado, no vayamos a perder lo que tenemos, pero cuando juegas a no perder, no puedes ganar.

Y tú, ¿quieres ganar o quieres no perder?

Porque no es lo mismo.

Piensa si pasado un tiempo lo veras del mismo modo y si esa distancia te hará creer que sigues dejando pasar el tren para no equivocarte o no perder.

Puede que las cosas no salgan como tú quieres, es parte del proceso, pero no hay nada peor que arrepentirse y lamentarse de ni siquiera haberse atrevido.

Para algunos querer más y mejor significa ser ambicioso y tiene una connotación negativa, pero ¿dónde está el desarrollo y el crecimiento sin querer más y mejor todos los días?

Los grandes sueños y objetivos suelen ser más atractivos y subestimamos pequeños logros que pueden significar una gran diferencia, así que. . .

Ve a por lo que quieres y atrévete a vivir mejor cada día.

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