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La ciencia detrás de la motivación: cómo cambiar tu proceso de pensamiento

Sé la persona más motivada en la sala.

La motivación es importante cuando se aprende una nueva habilidad, pero es limitada.

Todos nosotros hemos experimentado estallidos de motivación o determinación. Nos esforzamos para comenzar a aprender a hablar francés o hablar español, comenzar un negocio, etc. Suele suceder durante el año cuando se le anima a cambiar su forma de pensar, como Año Nuevo, nuestros cumpleaños o cuando estamos alrededor de personas afines que nos inspiran.

Mientras que los dos primeros factores de motivación (Año Nuevo, cumpleaños) solo aparecen unas pocas veces al año. Con quién nos rodeamos es un factor que podemos controlar y sostener durante todo el año.

“Eres el promedio de las 5 personas con las que pasas más tiempo”. – Jim Rohn 

Nuestro entorno no es solo la planta de la mayor motivación en nuestras vidas, sino que también es lo que lo sostiene. Si deseas aprender cómo cambiar tu proceso de pensamiento, necesitas controlar tu entorno.

El experimento de la prisión de Stanford

Uno de los experimentos de psicología social más populares (y controvertidos) hasta la fecha es el diseñado por Philip Zimbardo, un psicólogo y profesor de la Universidad de Stanford.

Zimbardo y sus colegas sacaron un anuncio en un periódico que decía: “Los estudiantes universitarios varones necesitan estudio psicológico de la vida en prisión: $15 por día durante 1 – 2 semanas”. El objetivo del estudio fue observar cómo las personas se comportarían en entornos específicos.

De acuerdo con una pieza en  la revista Stanford:

Durante seis días, la mitad de los participantes del estudio soportaron abusos crueles y deshumanizantes en manos de sus compañeros. En varias ocasiones, fueron burlados, desnudados, privados de sueño y obligados a usar cubos de plástico como inodoros. Algunos de ellos se rebelaron violentamente; otros se pusieron histéricos o se retiraron a la desesperación. Cuando la situación descendió al caos, los investigadores se mantuvieron al margen y observaron, hasta que uno de sus colegas finalmente habló.

Cuando se entrevistó a un guardia penitenciario abusivo, respondió con poco remordimiento que sus acciones abusivas fueron bastante calculadas, no algo que salió por accidente.

“Lo que me pasó no fue un accidente. Estaba planeado. Partí con un plan definido en mente, para tratar de forzar la acción, forzar a que algo suceda para que los investigadores tengan algo con lo que trabajar”.

Este controvertido experimento es un ejemplo hiperbólico de cómo el entorno que nos rodea puede cambiar nuestro comportamiento, mentalidad y motivación.

Cómo cambiar tu proceso de pensamiento (para bien)

Si bien el experimento penitenciario demostró cómo un entorno perjudicial puede crear un comportamiento perjudicial, puede aplicarse lo contrario.

Crear un entorno positivo a tu alrededor: la gente con la que pasas el rato, la ubicación en la que vives, la forma en que comes, puede cambiar y mantener un comportamiento positivo que te servirá a largo plazo.

De acuerdo con una investigación realizada por John C. Norcross, Ph.D., para su libro Changeology, la técnica de uso de nuestro medio ambiente está bajo apalancamiento:

“Las personas pueden estar tan preocupadas con el examen de sus pensamientos y sentimientos internos que descuidan mantener su entorno en sintonía con su objetivo”.

La mayoría de nosotros no nos damos cuenta del entorno que nos rodea día a día, ya sea positivo o negativo. Eso es porque hemos entrado en una rutina profunda de salir con las mismas personas, comer el mismo tipo de comidas, aprender de la misma manera, que es difícil sobresalir a menos que nos tomemos el tiempo para dar un paso atrás y reflexionar.

Cómo crear un entorno que te sirva

Hay varias formas de diseñar un mejor entorno para servirle.

“Un hombre fuerte y exitoso no es la víctima de su entorno. Crea condiciones favorables”. -Orison Swett Marden

1. Identifica el 20%

El primer paso es identificar los pocos entornos en tu vida que afectan la mayor parte de tu motivación, felicidad y comportamiento positivo. Puedes usar la relación 80/20 de Pareto como regla general.

Por ejemplo, si estás tratando de aprender español, quizás tener un tutor privado de español que te haga responsable es lo que te lleva a tener el 80 por ciento de tu motivación sostenida. En lugar de dividir tu tiempo de atención y tiempo en docenas de otros entornos no impactantes, como reuniones de idiomas, intercambios de conversación, etc., puede doblar en uno.

2. Automatiza tus decisiones

Siempre que tenga la oportunidad, diseña un entorno que pueda automatizar buenas  decisiones para ti. Un estudio de Brian Wansink en la Universidad de Cornell descubrió que las personas comen un 22 por ciento menos de comida al cambiar de platos de 12 pulgadas a platos de 10 pulgadas. De manera similar, puedes programar lecciones de idiomas repetidas cuando comienzas a aprender, y no tener que preocuparte por ellas. Cuanto menos tengas que pensar en ello, mejor.

3. Elimina los entornos negativos

También puedes aplicar la regla 80/20 para identificar el 20 por ciento de entornos negativos a tu alrededor que crean un 80 por ciento de infelicidad, influencia negativa o desmotivación.

Esto podría ser el 20 por ciento de las personas con las que pasas el rato, el 20 por ciento de los alimentos que consumes, el 20 por ciento de cómo gastas tu tiempo, etc. Por ejemplo, si quieres dejar de comer comida chatarra, puedes hacerlo más fácil manteniendo estos alimentos no saludables en lugares inalcanzables o menos visibles.

La lección para llevar

El objetivo de este artículo es mostrarte que la automotivación está sobrevalorada.

Debemos diseñar activamente un entorno que no solo despierte la automotivación, sino que nos permita mantenerlo a largo plazo para ayudarnos a alcanzar nuestros objetivos finales. La buena noticia es que no necesitamos rediseñar constantemente estos entornos, siempre que lo diseñemos correctamente la primera vez. Eventualmente (la investigación muestra 66 días), formamos un hábito y ya no necesitamos pensar activamente sobre la toma de estas buenas decisiones.

Piensa en la vida como un juego. Cuanto más podamos diseñar un sistema y un entorno que nos brinden una ventaja, mejores resultados podemos esperar para lo que queremos de la vida.