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La importancia de creer en tus hijos; (La carta de la mamá de Richard Branson)

Desde que fundara su primera empresa relacionada con el sector discográfico a la edad de 28 años, Richard Branson ha creado más de 400 empresas explorando prácticamente todas las industrias que podamos imaginar hasta acumular un patrimonio neto de aproximadamente casi 6 mil millones de dólares con Virgin Group.

De tal forma que este exitoso empresario británico que integra la lista Forbes como la octava fortuna del Reino Unido, logró tener éxito en el mundo empresarial y no sólo en los negocios, sino en su vida personal, la cual está llena de apasionantes retos.

Branson nació el 18 de Julio de 1950 en Londres. Aunque su padre era abogado, él mismo dice que su familia era humilde y que se esforzaba por llegar a fin de mes y, donde su inspiración por salir adelante fue su madre, Eve Braun, de 96 años de edad. Precisamente, en su libro “El Estilo Virgin” (2016) se revela una carta de la mamá de Richard Branson; donde le refleja no solo su amor, sino su apoyo incondicional a sus ideas emprendedoras, y donde demuestra que ella ha sido la patrocinadora número uno de todas sus locuras.

En la obra, Branson habla acerca de su infancia, de su estilo de vida y de cómo ha sido su proceso como emprendedor, desde los 16 años hasta la actualidad. También habla de sus miedos, de su desagrado por hablar en público y anécdotas de su dislexia y problemas de aprendizaje. Habla del amor de su padre y espíritu emprendedor de su madre; en general, este libro se ha convertido en una lectura obligatoria para todos los que quieren emprender.

Carta emprendedora

Lo más particular de todas estas páginas es la carta que la mamá de Richard Branson le escribió, donde se muestra la reflexión de ver la vida y que sirven de inspiración para emprender y que ofrece una visión totalmente distinta respecto al fracaso.

“Cuando estabas dando tus primeros pasos, supimos que ibas a ser inquieto. Eras solo un bebé, pero ya se veía que era alguien a quién le gusta hacer las cosas a su manera y según sus propias reglas ….y a medida que ibas creciendo concebías unas idea alocadas con las que creías que ibas a poder cambiar el mundo, ganar mucho dinero, ¡o ambas cosas!”

“Nos han dicho que está mal ser tercos. Ser llevados de nuestro parecer, parece ser una invitación constante a equivocarnos; sin embargo, a nuestro modo de ver, cuando tenemos una idea en la cabeza, no hay un mundo más allá de esta”.  Sin embargo, ¿te imaginas si la mamá del exitoso empresario se hubiera dado a la tarea de “corregir” el espíritu terco de su hijo? Seguramente no existiría Virgin.

“La mayoría de las veces tu padre y yo optábamos por darte el espacio suficiente para que aprendieras de tus errores, y te dejábamos seguir adelante con tu cultivo de árboles de Navidad, la crianza de aves y muchas otras extrañas y maravillosas empresas que te inventaste… Todas terminaron en alguna forma en un desastre, pero no nos rendíamos y continuábamos abrigando la esperanza de un día las lecciones aprendidas te servirían en la vida”

De igual manera lo fueron las diversas “empresas” que fundó Branson de niño, las cuales le dejaron grandes enseñanzas y lo formaban como un empresario integral a la hora de crear Virgin. Es por esto que la mayor lección de este apartado es la mentalidad que tuvieron sus padres respecto a sus fracasos, quienes entendieron las enseñanzas que los errores podrían dejarle y de valor incalculable de la experiencia que adquiría con cada uno.

“Después de unos inicios tumultuosos, una vez que tú y Virgin estaban en el camino del éxito, tu padre y yo pensábamos muchas veces lo diferente que habría sido tu vida si hubiéramos sido unos padres más controladores o, como dirían algunos, unos “mejores” padres. ¿Qué habría pasado si hubiéramos insistido en que no corrieras tantos riesgos tontos y si, en lugar de permitirte abandonar el colegio a los 16 años, te hubiéramos obligado a aplicarte y terminar tus estudios?”

Para terminar, la carta de la mamá de Richard Branson tiene un mensaje inspirador, y es que muchas veces por el miedo, o porque las cosas no se dieron como “debían” ser, se prefiere detenerse y encontrar la manera lógica de hacer las cosas.

“No te detengas. No tomes decisiones con base a tu miedo y ten el coraje de equivocarte, si es necesario, para encontrar tu verdadero potencial”.