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La importancia del perdón

Pedir perdón

Todos cometemos errores, metemos la pata y nos equivocamos. Habitualmente cuando esto sucede nos damos cuenta rápidamente: igual que hacemos o decimos también contamos con un mecanismo de evaluación que ponemos en marcha casi de manera automática y que nos insta a pedir perdón.

A veces, nuestros fallos perjudican o van en contra de las personas que queremos, por contradictorio que pueda parecer.

Quién no ha herido alguna vez con un comentario fuera de tono, con una acusación infundada, ha juzgado a alguien sin el tener menor derecho a hacerlo o ha pagado un enfado consigo mismo con la primera persona que ha encontrado.

Pido perdón porque no soy perfecto, porque mis defectos te molestan, porque no hago nada para cambiar. Pido perdón por pensar que lo sé todo, por no ser capaz de reconocer mis errores, por no soportar que me corrijan.

Pido perdón por mi soberbia, por mi prepotencia, por mirar a los demás por encima del hombro. Pido perdón por no ser modesto, por querer imponer lo que pienso, por mi falta de humildad, por pretender ser perfecto.

Pido perdón por ser serio, por no estar ahí cuando me necesitas, por no intentar hacerte feliz, por ser tan aburrido. Pido perdón por mi indiferencia, por no prestarte atención, porque sólo pienso en mí mismo.

Pido perdón por mis cambios de humor, por mi falta de paciencia, por desesperarme, por mi desconfianza. Pido perdón por no abrirme a los demás, por mi frialdad. Pido perdón por exigir tu amistad, por pedirte cosas imposibles, por cortarte las alas, por ser tan pesimista.

Pido perdón por las mentiras, por los engaños, por los celos, por ser tan posesivo.

Pido perdón por tus lágrimas, por tu tristeza, por tu angustia, por tu dolor. Pido perdón cuando ríes, cuando lloras, cuando te enfadas, cuando te sientes sola.

Pido perdón por crecer, por perseguir mis sueños, por querer un mundo mejor, por defender al inocente. Pido perdón por ser pacífico, por huir en las peleas, por ser un cobarde, por tener miedo.

Pido perdón por los días de lluvia, por las noches sin luna, por los desastres naturales, por el frío del invierno. Pido perdón por el consumismo navideño, por el hambre del mundo, por las injusticias, por las guerras. Pido perdón por las enfermedades, por el racismo, por la intolerancia, por el terrorismo. Pido perdón por la violencia, por el odio, por los crímenes, por los maltratos.

Pido perdón por no pensar como tú, por ser diferente, por seguir mis creencias, por mis preferencias. Pido perdón por tener esperanza, por confiar en el futuro, por ser optimista, por verte con buenos ojos. Pido perdón por no ver tus defectos, por creer que eres perfecta, por ahogarme en tus ojos, por enamorarme de tu sonrisa.

Pido perdón por ser tímido, por no ser un príncipe azul, por no poder aguantarte la mirada, por pensar que no puedo vivir sin ti.

Pido perdón por pedir perdón.

Pedir perdón no siempre significa que estamos equivocados y que el otro está en lo cierto. Simplemente significa que valoramos una relación mucho más que a nuestro ego.