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Las cinco claves de la riqueza y del éxito Anthony Robbins.

He aquí la primera clave para alcanzar el éxito y la felicidad:

Usted debe aprender a superar la frustración. Si quiere llegar a ser todo lo que podría ser, hacer todo lo factible, oír todo lo escuchable y ver todo lo que merece verse, debe aprender a superar la frustración, que es capaz de romper los sueños, de convertir una actitud positiva en negativa y un estado de poder en un estado de desvalimiento, como sucede demasiadas veces. Y lo peor de la actitud negativa es que destruye la autodisciplina. Y perdida la autodisciplina, perdidos los resultados que uno deseaba.

He aquí la segunda clave: Usted debe aprender a superar el rechazo. Cuando repito este concepto en un cursillo, la fisiología de los oyentes cambia en grado perceptible. ¿Habrá algo en el lenguaje humano que duela más que la simple palabra «no»? Para el que conozca el mundo de la venta, ¿cuál es la diferencia entre ganar 100.000 dólares y ganar 25.000? La principal, aprender a encajar un rechazo, de modo que el temor al mismo no sea obstáculo para la acción. Los mejores vendedores son los que escuchan más negativas. Son los que saben tomar un «no» y servirse de él como palanca para pasar al «sí».

Ésta es la tercera clave de la riqueza y la felicidad: Usted debe aprender a superar la presión financiera.

Superar la presión financiera quiere decir saber tomar, y saber dar, saber ganar y saber ahorrar.

Para un modelo magnífico de cómo superar la presión financiera consulte la obra El hombre más rico de Babilonia, de George S. Clason. ¿La ha leído? En caso afirmativo, léala otra vez; de lo contrario, salga a comprarla enseguida. Es un libro que puede hacerle rico, feliz y totalmente dispuesto a triunfar. Para mí, la más importante de sus enseñanzas es la que dice que debemos regalar el 10 por ciento de todo cuanto ganamos. Es verdad. ¿Por qué? En primer lugar, porque cuando uno ha sacado algo siempre se ve obligado a devolver algo. Otro motivo es que se crean valores para uno mismo y para los demás. Y lo más importante: decirle al mundo y a su propio inconsciente que tiene usted más de lo que necesita. Ésa es una creencia muy poderosa, y vale la pena fomentarla. Si a usted le sobra, eso quiere decir que tiene lo necesario y que otros pueden conseguirlo también, y ésa es una creencia que tiende a realizarse por sí misma.

Todos los años, cuando llega el Día de Acción de Gracias salgo a comprar alimentos para una semana y se los llevo a alguna familia necesitada, presentándome siempre como recadero o transportista, nunca como la misma persona que hace el regalo. Y siempre dejo una nota diciendo: «Regalo de alguien que les aprecia a ustedes y desea que pronto se vean en condiciones de prestar el mismo favor a otros necesitados».

Y aquí es donde se aplica nuestro lema o clave número cuatro: Usted debe aprender a superar la vanidad.

Trabaje de acuerdo con un conjunto de metas dinámicas, activas, estimulantes, que le ayuden a hacer lo que desea y no lo que han hecho otros. Siempre habrá alguien que tenga más cosas que usted y alguien que tenga menos. Nada de esto tiene importancia. Debe juzgarse con arreglo a su propia medida y nada más.

Y he aquí la última clave: Dé siempre más de lo que espera recibir. Ésta es quizá la más importante, porque garantiza virtualmente la felicidad.

Puede uno ganar mucho dinero y ser dueño de grandes fincas o de grandes empresas. Pero si lo hace sólo para sí mismo, no será un triunfador en realidad. No tendrá un verdadero poder. No poseerá la verdadera riqueza. El que alcanza «la cumbre» en solitario se queda sin nada que hacer, excepto quizás arrojarse desde ella.

El químico capaz de extraer de su corazón los elementos compasión, respeto, deseo, paciencia, arrepentimiento, sorpresa y perdón, y de combinarlos en uno, habrá creado ese átomo que se llama amor. KAHLILGIBRAN

Mi última digresión será para invitarle a compartir esta información con otros… por dos motivos, en realidad. En primer lugar, todos enseñamos lo que tenemos más necesidad de aprender. Al compartir una idea con otros, tenemos la oportunidad de escucharla de nuevo y de recordarnos a nosotros mismos lo que valoramos y consideramos importante.

El otro motivo es que produce un enriquecimiento, una alegría increíble y casi inexplicable el ayudar a otra persona para que introduzca en su vida un cambio realmente trascendental y positivo.