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¿Los padres no tienen tiempo para estar con los hijos?

Se dice que estar solo no es lo mismo que sentirse solo. Los niños de hoy lo saben, pues muchos han tenido que probar -desde muy temprano- los gajes de un sentimiento que antes parecía ser únicamente asunto de adultos.

Pero lo cierto es que los tiempos han cambiado y si antes no se concebía que un niño permaneciera gran parte del día solo en un apartamento, en la actualidad las circunstancias han obligado a que en muchas familias ellos tengan que adaptarse a un modelo en el que deben crecer con la soledad como compañera.

De ahí que se haya impuesto la consigna que dice que lo más importante es dar calidad que cantidad. Así, muchos padres han encontrado en esta teoría que en la crianza de los hijos es suficiente dedicar poco tiempo, siempre y cuando este reúna todo lo necesario. Sin embargo, como lo señala la sicóloga infantil María Elena López, quien abandera un proyecto que busca darle más tiempo a los niños, en Colombia, Estados Unidos y en otros países ese argumento ya no parece tan seguro y muchos son los padres de familia que buscan ahora la forma de recortarle el tiempo al trabajo para dedicárselo a los hijos.

“Muchos papás tienen exceso de trabajo, llegan exhaustos a la casa, están preocupados por el dinero, la salud, la seguridad y el futuro de ellos y de la familia. El poco rato que dedican a sus hijos se ve opacado por otras responsabilidades y aunque tanto el padre como la madre expresan permanentemente cuánto los quieren, los niños sienten pocas veces su presencia activa”, explica.

No estar con ellos en calidad y cantidad es un seguro pasaporte hacia una adolescencia conflictiva.

No darles tiempo, un riesgo muy alto.

No se puede negar que las condiciones actuales han obligado a que ambos padres salgan del hogar y dejen el cuidado de sus hijos a los abuelos, una niñera u otro pariente. Pero el tiempo que pueden disfrutar juntos es, además, único y vital en el desarrollo del niño. Los padres que trabajan demasiado están ausentes y se pierden de muchos momentos útiles e inolvidables con ellos. La importancia de dar a los hijos tiempo también en cantidad, deriva de muchas circunstancias adversas que se pueden sortear cuando un pequeño se enfrenta a la soledad. Según López, estas son algunas situaciones que sería prudente revisar:.

* Disciplina. No estar todo el tiempo en casa puede generar sentimientos de culpa en los padres y los lleva a compensar sus ausencias con regalos o salidas innecesarias. Sin embargo, la disciplina hay que ejercerla con unos límites claros. A veces se cree que un llamado de atención no es muy conveniente por el hecho de que casi no se está con él, pero la culpa no ayuda en nada, es más nocivo no hablar y permitir. Dice la sicóloga que esta es una idea más de los grandes que de los niños, pues los adultos piensan que no tienen la cara para exigir, pero no saben que están en todo su derecho. Si es necesario llegar a las siete de la noche a regañar, hay que hacerlo.

De otra parte los niños también pueden experimentar confusión o contradicción en los modelos de autoridad y disciplina, pues los que conviven la mayor parte del tiempo con la abuela se acostumbran a un esquema en el que existen una reglas y unos espacios diferentes, quizás más tranquilos y permisivos que los que puedan tener con los papás.

La infancia es un época que pasa volando. Cuando te das cuenta tu hijo ya es un adolescente y empieza a portarse de una forma que muchas veces te sorprende. Y te preguntarás: ¿Quién es él o ella? Creo que si nosotros, los padres, tuviéramos más consciencia de ello, aprovecharíamos más el tiempo que tenemos para estar con nuestros hijos, cuando son pequeños, y les conoceríamos mejor.

Aparte del tiempo en que los padres dedican al trabajo, al día le quedan muchas horas. Todo depende de la organización de las tareas en el hogar. Conciliar trabajo e hijos no es fácil, pero creo que cuando uno está en casa y tiene hijos, deben ser ellos su prioridad.

Sino me pregunto para qué uno tiene hijos. En lo que se refiere a la educación de los niños, el informe revela que tanto las madres como los padres coinciden en que durante el primer año de vida del bebé hay que mantener una actitud flexible en aspectos como darle de comer cuando lo pide, cogerle en brazos, darle el chupete para que no llore y dejarle dormir durante el día.

Por otro lado, los padres consideran que durante los tres primeros años hay que ser más estricto sobretodo en la obediencia, la disciplina, en recoger y ordenar los juguetes, en sociable, colaborador y autónomo al niño, y a quitarle los pañales antes de los dos años de edad.

En este sentido, las madres se muestran mucho más estrictas que los padres. En cuanto a las guarderías, un 90 por ciento de los padres y madres acreditan que las son la principal influencia en la educación de sus hijos, seguidas por los abuelos.

A la hora de elegir guardería las madres priorizan primero su valoración global, luego la calidad de la educación y la atención personalizada. Los padres priman más la calidad de la educación. Y sobre la educación que ofrecen a sus hijos, más de la mitad de los padres y madres determinan que el cuidado y educación que han dado a sus hijos es igual al que ellos mismo recibieron por parte de sus progenitores. Tanto ellos como ellas creen que son las madres las que educan mejor. ¿Estás de acuerdo?