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El poder del emprendimiento en los niños

Daniela Marin y Mindaugas Vaiciunas, del Club Emprendimiento Colombia, comparten algunas experiencias de su labor que demuestran el poder del emprendimiento para guiar a los más pequeños a nuevas experiencias.

Los niños son curiosos por naturaleza. La curiosidad es la forma como exploran el mundo y todo lo nuevo que pasa a su alrededor. Por tal razón mientras más oportunidades tengan los niños de investigar y enfrentar nuevos retos, mayor será su capacidad de pensar y actuar en su futuro, sin miedo a enfrentar cambios o adversidades. Sin embargo, esta curiosidad requiere la orientación y el apoyo de los padres.

Durante los talleres de emprendimiento que realizamos constantemente en Club Emprendimiento vemos que al introducir conceptos básicos tales como valor agregado o diseño de producto, se logra inspirar a los participantes a ir más allá, investigando por sus propios medios como diferenciarse  de sus competidores y ponerle su ‘sello personal’.

Por ejemplo, una de nuestras participantes decidió vender chocolates; como parte del programa le dimos instrucciones para realizar su primera muestra, al ser su primer intento le sugerimos que realizara otras pruebas en casa para mejorar su producto y poder desarrollar el diseño final. Estas simples guías generaron en ella un sinnúmero de inquietudes que dieron como resultado la elaboración de 3 nuevos diseños y la creación de mensajes que evocan la infancia de sus clientes. Al complementar el producto con la personalización de cada chocolate ayudó a crear una relación producto-cliente. Esta técnica se llama generar una experiencia con el cliente; muchas empresas alrededor del mundo están buscando constantemente como añadir ese toque de personalización y sentimientos, permitiéndoles a los consumidores asociarse con el producto y la marca.

Otro caso es el de un estudiante que hizo alcancías, las cuales requieren ser pintadas y decoradas. Desde el inicio de las clases nuestro participante identificó que era un producto más elaborado en comparación a los productos de sus compañeros, pero al requerir más dedicación,  podría poner a volar su creatividad y talento. Desde el inicio vimos su compromiso y determinación para hacer un producto único, que reflejara toda su creatividad. Fuera de las técnicas que le mostramos en clase y el énfasis que hicimos en crear un producto innovador, observamos que ella no se detuvo allí, nuestro participante investigó, preguntó e hizo todo lo que estaba a su alcance para lograr su meta. Su curiosidad y compromiso la llevaron a aprender nuevos métodos para crear productos de calidad y decorados a la perfección; las alcancías reflejaban todo lo que estaba buscando inicialmente. Nuestro participante logró lo que esperábamos – ir más allá de lo aprendido, con la motivación de hacer un producto  diferente e innovador.

Por último, otro participante disfruta cultivar plantas para la preparación de alimentos; al combinar esta pasión con actividades de emprendimiento, pudo llevar su idea al siguiente nivel y comercializar algo que sabe hacer muy bien. Ella todavía está disfrutando esta actividad,  haciendo dinero con ello y aprendiendo habilidades empresariales.

Existen muchas áreas interesantes para involucrar a los niños. En nuestra experiencia las iniciativas empresariales se combinan muy bien con otras actividades tradicionales que se realizan a temprana edad, como las artes y las ciencias; es decir, si un niño tiene una pasión o habilidad que ya está explorando, al vincularlo con actividades empresariales, puede transformar su pasión en un negocio que le encantaría hacer. Si desde pequeños nuestros hijos aprenden a afrontar retos empresariales les estamos abriendo la posibilidad de ser empresarios exitosos en su vida adulta, siendo unos generadores de oportunidades y solucionadores de problemas.