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¿Por qué tenemos miedo de correr riesgos y perseguir nuestros sueños? ✍✨

El tiempo no espera a nadie. ⌚

¿Es usted un tomador de riesgos natural? No lo soy al 100%, pero es algo en lo que estoy trabajando. Cuando digo riesgo aquí, no me refiero a saltar de un riesgo de tipo avión, me refiero a riesgos sociales y psicológicos. Hacer cosas nuevas, hacer las cosas que tus dudas te dicen que no puedes.

He estado aprendiendo mucho sobre el cerebro y los comportamientos que afectan de una u otra el “Ser” de cada persona, a través de unos PODSCAST y videos de Farid Dieck, de tantos videos que logre ver en los que para mi parecer enfatiza en la ciencia del bienestar y confianza en particular uno atrajo mi atención, en el cual hablaba sobre los riesgos que tomamos y he aprendido mucho sobre por qué muchos de nosotros tenemos dificultades para asumirlos.

Sin embargo, para empezar, ¿realmente tenemos que correr riesgos? Me encantaría decir que no aquí y que está bien permanecer en nuestra burbuja de seguridad, pero creo que para crecer como personas y progresar, lo hacemos. Por supuesto, esto depende del nivel de riesgo y de cómo se sienta en ese momento.

Mi ansiedad, por ejemplo, hace que MUCHAS cosas se sientan riesgosas e incómodas. Algunos días puedo superar mis miedos y arriesgarme, otros días tengo que respetar mi límite y regresar a un lugar seguro. Y eso está absolutamente bien. No deberíamos estar constantemente empujándonos fuera de nuestras zonas de confort, deberíamos estar saliendo poco a poco de nuestra zona de confort.

“De entrada estas tomando el riesgo mas grandes de todos, que es pasar tu vida sin hacer algo significativo para ti con la esperanza de que puedas comprarte la libertad de hacerlo después”. Esta es una de las frases que mas me marco de este video realizado por Farid Dieck y luego nos deja unas incógnitas las cuales son ¿Qué pasa si ese día nunca llega.. y que pasa si cuando llega ya no te queda energía?.

A todo esto, se que muchos tendrán afinidad con lo antes dicho y de una u otra forma aun en nuestra cabeza seguimos con aquel pensamiento que nos invade y nos limita a movernos.

Entonces, ¿por qué tantas cosas se sienten riesgosas? Esto se debe a una característica molesta del sesgo de impacto mental.

¿Qué es el sesgo de impacto?

Esta es una tendencia que todos tenemos a sobreestimar el impacto emocional de un evento futuro. No podemos predecir el futuro, pero lo intentamos y nuestro cerebro a menudo se equivoca en esta predicción. Por ejemplo, si le piden que hable en un evento y piensa en cometer un error, su cerebro sobrestimará cuánto le afectará el hecho de que salga mal.

Es probable que se acerque, se concentre en ese evento y se olvide de que todo lo demás vaya bien en su vida. También se olvida de nuestro “sistema inmunológico psicológico”, lo que significa que olvida lo resistentes que somos.

Todas estas cosas combinadas hacen que algo como hablar en público se sienta muy arriesgado. Y si hablas y * cometes * un error, es poco probable que te afecte tanto como tu cerebro te hizo creer. Claro, no se sentirá muy bien, pero podrá alejarse para obtener una perspectiva y su resistencia natural se activará.

¿Cómo podemos mejorar a la hora de asumir riesgos?

Como ocurre con la mayoría de las cosas, la autoconciencia es un maravilloso primer paso aquí. Comprender cómo funciona nuestro cerebro realmente puede ayudar a normalizar los sentimientos. También hace que sea más fácil tomar riesgos, porque podemos recordarnos a nosotros mismos cuando estamos pensando en los peores escenarios que este es nuestro sesgo de impacto en el trabajo. Podemos recordarnos a nosotros mismos que somos más resistentes de lo que creemos y que incluso si algo sale mal, es poco probable que nos afecte tanto como pensamos. Podemos alejarnos intencionalmente y recordar qué más tenemos en nuestras vidas.

Algo que he encontrado útil recientemente también es replantear las amenazas percibidas como oportunidades. El objetivo aquí es preguntarse cuál es la oportunidad y qué puede ganar con el riesgo percibido. Sigamos con el ejemplo de hablar en público.

Riesgo percibido: cometer un error, avergonzarme, ser visto como poco profesional / no saber lo que estoy haciendo.

Cual es la oportunidad? Desarrollando una nueva habilidad, probándome a mí mismo que puedo hacer esto, conectándome con más personas.

Una vez que se da cuenta de que el riesgo percibido no es tan arriesgado como su sesgo de impacto le haría creer, es más fácil dejar que la promesa de oportunidad supere el riesgo.

Espero que esto haya sido útil.

Hasta ahora me las he arreglado para decir que sí a las oportunidades, pero quiero enfatizar nuevamente que es importante estar atento a sí mismo y cómo se siente mentalmente. Si se siente agotado, ansioso o estresado, sepa que está bien tomarse un descanso de la toma de riesgos y decir no a las oportunidades no convenientes.

Si hacer cosas nuevas y tomar riesgos es algo en lo que desea mejorar y cree que se beneficiaría lo invito a investigar y buscar el significado en su vida.