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Prefiero ser Rico y Honrado.

Algunas personas verdaderamente interesadas en entender mejor el tema me preguntan sobre mis experiencias y el resultado de aplicar esta filosofía en lo que hago. Otros, ciertamente brillantes, me han aconsejado sobre como limar mejor algunos conceptos. Algunos decididamente escépticos cuestionan mis argumentos e, incluso, expresan sus dudas sobre mi creencia en los mismos.

Todos los comentarios son bienvenidos, puesto que unos me sirven para mejorar y otros para medir el impacto de mi propuesta.

Uno de los escépticos me preguntó: “¿Qué motivó que escribieras sobre ese tema? Debo admitir que no conozco a nadie que pueda decir que cumple con ambas cosas. De hecho dudo que alguien pueda cruzar por su vida caminando recto y logrando mucho.”

Yo verdaderamente le comprendí y quise estar de acuerdo con él, pero preferí preguntarle:

–“De verdad que tiene mucho sentido ese punto de vista. Pero, primero déjame preguntarte algo… ¿Te gustaría hacerte rico?”

–“¡Claro que sí!”— respondió espontáneamente.

–“Otra cosa”—Le dije, “¿Te gustaría ser reconocido por tu honradez?”

–“Por supuesto.”—Respondió sin pensar.

–“¿Y en cuál de las dos pondrías más esfuerzo?” – Proseguí—“¿En hacerte Rico o en ser Honrado?”

Él pensó por un momento y, luego, contestó con firmeza: “En ser honrado”.

–“Es natural”—Le respondí, al tiempo que me despedía.

No le contesté su pregunta, ni le dije si estaba o no estaba de acuerdo con él, pues no era el momento de polemizar, pero si le dije la verdad al comprender que era natural.

¿Qué piensa usted de la respuesta de mi amigo? Permítame darle mi punto de vista:

Quién piensa y responde de esta manera no está en camino a hacerse rico. De hecho es probable que nunca lo sea. Puesto que para ser honrado no hace falta hacer esfuerzo. Ya que la honradez es una virtud, una condición del SER, mientras que hacerse rico es una consecuencia del HACER. Yo diría que la actitud de mi amigo es producto del paradigma de que todos los ricos son corruptos por lo cual el sólo hecho de ser honrado viene a ser un mérito. Y ahí volvemos al dañino efecto del conocido refrán: “Prefiero ser POBRE y HONRADO”.

Ser rico es TENER y, al tener, se llega HACIENDO. Ser honrado es SER y al ser se llega CRECIENDO. Aquello a lo que se llega por hacer lo asociamos con ESFUERZO, pero aquello a lo que se llega por crecer lo debemos asociar con aprendizaje. Hacer lo que hay que hacer para hacerse rico implica TRABAJO y el trabajo es el esfuerzo del hombre por conseguir un resultado en el tiempo. Por otro lado, aprender es entusiasmo por entender todo aquello que alimenta una virtud.

¿Confiaría en un funcionario público que confiesa estar haciendo un gran esfuerzo por no corromperse?

¿Ha escuchado a personas auto-descritas como honradas diciendo: “Yo no voy a ensuciar mis manos por dinero de otro. Y menos por tan poco”? (me dejan entender que por un poquito más –chinchín- sí valdría la pena ensuciar las manos).

Mujer, piense en un hombre que dice a su esposa: “Mi amor, cada día que salgo me esfuerzo por serte fiel. ¡No te imaginas cuanto me esfuerzo!”

Así que, para concluir, mi recomendación es que, entre una cosa y otra, te esfuerces por ser rico, ya que ser honrado no es cuestión de esfuerzo, sino de elección.