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¿Quien dice que no puedes?

Todos tenemos dominio sobre nosotros mismos, todos disponemos del poder para decidir qué hacer y cómo hacerlo. Aunque, en dicho empeño, nos asaltan dudas y miedos que nos dificultan el camino para conseguir todo lo que nos proponemos y que, casi siempre, consiguen detener nuestro afán de perseguir sueños.

¿Cómo podemos deshacernos de esa voz tramposa que nos dice “no puedes”? Cuando te parezca difícil hacer algo, te invito a reencontrarte con el niño/a que llevas dentro.

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¡Hazte el regalo de escuchar los pensamientos de una época en la que el condicionamiento aún no estaba profundamente arraigado!

Quiero compartir contigo una historia que narra el Dr. Wayne W. Dyer en su libro “Piensa diferente, vive diferente” que considero representa muy bien lo que quiero transmitirte:

Hace mucho tiempo, vivía en China un monje que todos los días se subía a un árbol a meditar. Por mucho que el árbol se balanceara con los fuertes vientos y la lluvia, el monje se instalaba cómodamente en las ramas más altas. Debido a esto, los habitantes de la aldea más cercana le llamaban “Nido de Pájaro”.

Muchos de aquellos aldeanos pasaban por debajo del monje cuando iban de caza o a recoger leña en el bosque, y al cabo de algún tiempo se acostumbraron a él. Algunos empezaron a pararse a hablar de sus problemas con Nido de Pájaro. Les gustaban las cosas que él decía, y en poco tiempo Nido de Pájaro se hizo famoso por sus amables y consideradas palabras.

Al cabo de unos años, la fama de sabio del monje se había extendido por toda la provincia. Al remoto bosque llegaban visitantes de ciudades lejanas en busca de consejo. Hasta el gobernador de la provincia decidió que a él también le gustaría visitar a Nido de Pájaro para discutir con él cuestiones de importancia. Y así, una mañana de primavera, el gobernador partió en su busca. Después de varios días de viaje, encontró por fin el árbol de Nido de Pájaro en el espeso bosque. El monje estaba tranquilamente sentado en las ramas más altas, disfrutando del sol y del canto de los pájaros en primavera.

Mirando hacia arriba, el gobernador gritó:

– ¡Nido de Pájaro! ¡Soy el gobernador de esta provincia y he venido desde muy lejos para hablar contigo! ¡Tengo una pregunta muy importante!

El gobernador esperó una respuesta, pero solo oyó los agradables sonidos de las hojas agitadas por la brisa. Así que continuó.

– Esta es mi pregunta: dime, Nido de Pájaro, ¿qué es lo que han enseñado los sabios? ¿Puedes decirme qué fue lo más importante que dijo el Buda?

Hubo una larga pausa; de nuevo solo el suave rumor de las hojas. Por fin, el monje gritó desde lo alto del árbol:

– Esta es tu respuesta, gobernador: No hagas cosas malas. Haz siempre cosas buenas. Eso es lo que enseñó Buda.

Pero al gobernador esta respuesta le pareció demasiado simple, después de haber viajado dos días. Molesto e irritado, balbuceó:

– “No hagas cosas malas, haz siempre cosas buenas”. ¡Eso lo sabía cuando tenía tres años, monje!

Mirando desde arriba al gobernador, Nido de Pájaro respondió con una sonrisa traviesa:

– Sí, los niños de tres años lo saben. Pero a un hombre de ochenta años aún le resulta muy difícil hacerlo.

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