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Si desarrollas estos cuatro hábitos, tu vida cambiara significativamente para siempre.

“SE IMPECABLE CON TUS PALABRAS”

“Si eres impecable con tus palabras solo podrás engendrar belleza, amor y el Cielo en la Tierra”.
• Las palabras nos dan poder para crear.
• Evangelio según San Juan: “En el principio existía el Verbo y el Verbo estaba con Dios, y el
Verbo era Dios”.
• Las palabras son Intención en acción y pueden crear o destruir todo lo que te rodea.
• La mente humana es un campo fértil en el que constantemente se están sembrando
palabras, ideas, creencias, conceptos, opiniones. En ese terreno esas semillas crecen y
producen consecuencias propias a su naturaleza. El miedo es también una semilla que
abunda en ese terreno.
• Prepara el terreno de tu mente para que solo puedan crecer aquellas semillas que te
hagan bien.
• Con las palabras podemos hechizarnos a nosotros mismos y a otros y producir con ello
consecuencias muy graves.
• Impecabilidad significa sin pecado y pecado es hacer algo en contra de uno mismo.
• Al ser impecables asumimos la responsabilidad de nuestros actos sin culparnos ni
juzgarnos.
• Ser impecable con las palabras implica no utilizarlas en contra de uno mismo, es utilizar
nuestra energía en la dirección de la verdad y del amor por uno mismo, sabiendo que el
otro también soy yo.
• Al ser impecables con nuestras palabras podremos ser libres, felices y trascender el nivel
de existencia del Infierno. Podremos vivir en el Cielo en medio de miles de personas que
viven en el Infierno porque seremos inmunes a ese Infierno.

“NO TE TOMES NADA PERSONALMENTE”

• La importancia personal, esto es, tomarse todo personalmente, es la expresión máxima
del egoísmo pues implica la creencia de que todo gira a nuestro alrededor.
• Todos vivimos en nuestro propio sueño, en nuestra propia mente.

• Lo que cada persona hace y dice responde a los acuerdos que ha establecido en su propia
mente, los que ha establecido conforme a su domesticación.
• Si le decimos a otro: -Eres un tonto, nos estamos refiriendo a nosotros mismos, pues lo
estamos diciendo basándonos en nuestras creencias, conceptos y opiniones.
• Tomarnos personalmente algo que otros nos dice implica tomarnos su veneno, su magia
negra y de esa manera nos convertimos en presa de esa opinión.
• Si evitamos tomarnos personalmente las opiniones ajenas nos hacemos inmunes a ese
veneno.
• Al tomarnos personalmente las cosas, sentimos que nos agreden y reaccionamos para
defendernos generando conflictos. Sentimos la necesidad de tener razón.
• Digámonos: “lo que pienses de mi no es importante para mí y no me lo tomo
personalmente”.
• Si nos enfadamos con otros en realidad nos estamos enfadando con nosotros mismos ya
que el enojo obedece a una reacción que proviene de nuestro propio sistema de
creencias.
• Nos enfadamos porque tenemos miedo, porque nos enfrentamos a nuestro miedo.
• Si no tenemos miedo, si amamos, no hay lugar para el enfado.
• Amamos todo lo que nos rodea cuando nos amamos a nosotros mismos, cuando logramos
superar el miedo y en consecuencia el enfado.
• Para elegir correctamente, más que confiar en los demás, es necesario confiar en uno
mismo.
• Al no tomar nada personalmente podemos empezar a romper muchos pequeños acuerdos
internos que nos hacen sufrir.
• Si elegimos seguir nuestro corazón sin tomarnos nada personalmente, aunque estemos en
medio del Infierno, experimentaremos felicidad y paz interior, permaneceremos en un
estado de dicha.

“NO HAGAS SUPOSICIONES”
• Tendemos a hacer suposiciones sobre todo, nos lo tomamos personalmente y creemos
que esas suposiciones son ciertas.
• Todo nuestro sueño del Infierno se basa en suposiciones
• A partir de nuestras suposiciones empezamos a hacer comentarios a otros, a chismorrear.
De esa manera nos mandamos veneno de unos a otros.
• Hacemos suposiciones que no son ciertas y luego las defendemos y queremos tener razón.
• Vemos y oímos lo que queremos y no percibimos las cosas tal como son. Si no
entendemos algo hacemos suposiciones sobre suposiciones.
• Si alguien nos sonríe suponemos: “realmente le gusto”, sin clarificar lo que la otra persona
siente.

• Suponemos que los demás saben lo que pensamos y por lo cual no es necesario que
expresemos lo que queremos.
• Necesitamos justificarlo todo para sentirnos seguro y al no saber algo lo suponemos
porque no tenemos el valor de preguntar.
• Hacemos esto porque realizamos acuerdos internos para actuar de esa manera.
Acordamos que hacer preguntas es peligroso y que aquellos que queremos tienen que
saber lo que queremos y como nos sentimos.
• Creemos que al amar a alguien lo vamos a poder cambiar a nuestro gusto y nos mentimos
a nosotros mismos.
• Para evitar las suposiciones debemos preguntar, estar seguros de que las cosas nos
quedan claras.
• Con una comunicación clara las relaciones mejoran.
• Si somos claros, nuestras palabras se tornan impecables.
• Es necesario actuar para que las cosas cambien, la acción fortalece la voluntad, nutre la
nueva semilla y establece una base sólida para que el nuevo hábito se desarrolle.
• Cuando transformamos nuestro sueño, la magia aparece en nuestra vida, lo que
necesitamos llega con facilidad porque sabemos lo que queremos y somos.

“HAZ SIEMPRE TU MÁXIMO ESFUERZO”

Este acuerdo permite que los otros tres se conviertan en hábito.
• Lo máximo que podamos hacer cambia de un momento a otro según nuestro estado.
• Independientemente de ello se trata de hacer siempre el máximo esfuerzo.
• Si nos sobreexigimos, nos agotaremos y si hacemos menos de lo que podemos nos sometemos a nuestros juicios, culpas y reproches por no haber hecho más.
• Al hacer siempre el máximo esfuerzo desaparecerán los reproches que nos hacemos a
nosotros mismos, romperemos ese hechizo.
• Es la acción lo que nos hará sentir felices.
• Hacer el máximo esfuerzo implica actuar por amor, no por recompensa.
• La mayoría de la gente actúa por la recompensa que espera recibir, por eso no hacen el
máximo esfuerzo.
• Si nos gusta lo que hacemos, si siempre hacemos el máximo esfuerzo, disfrutamos de lo
que hacemos y nos sentimos felices por ello.
• Al hacer el máximo esfuerzo disfrutamos lo que hacemos. Hacemos el máximo esfuerzo
porque nos gusta hacerlo, no lo hacemos por complacer a nuestro Juez interno ni a los
demás.

• Si emprendemos una acción por obligación, no haremos el máximo esfuerzo.
• La acción es vivir con plenitud, la inacción es una forma de negar la vida.
• Expresar lo que somos es emprender la acción.
• Una idea si no se lleva a cabo no producirá ninguna manifestación, ni resultados, ni
recompensas.
• Emprender la acción es estar vivo, es arriesgarse a salir y expresar nuestro Sueño.
• Sea lo que sea lo que la vida te arrebate, deja que se vaya, cuanto te entregas y dejas ir el
pasado te permites estar vivo en el presente, podrás disfrutar del sueño que sucede ahora
mismo.
• Si vives en un sueño del pasado, jamás podrás disfrutar el sueño del presente y vivirás a
medias con autocompasión, sufrimiento y lágrimas.
• Tienes derecho a ser tu mismo y solo puedes serlo cuando haces tu máximo esfuerzo,
cuando no lo haces te niegas ese derecho.
• Los tres primeros acuerdos funcionan si hacemos el máximo esfuerzo.
• No esperes ser siempre impecable con tus palabras, solo haz tu máximo esfuerzo por
cumplirlo
• No esperes no volver nunca más a tomarte las cosas personalmente, solo haz tu máximo
esfuerzo.
• No esperes no hacer nunca más ninguna suposición, solo haz tu máximo esfuerzo.
• Si haces el máximo esfuerzo siempre, serán menos frecuentes los desaciertos.