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Tenemos aprox. 60,000 pensamientos cada día: así es como generar pensamientos que importan

Esta mente nuestra nunca se detiene. Las investigaciones muestran que los humanos producimos unos 60.000 pensamientos cada día. Esa gran cantidad de pensamientos es una consecuencia irrefutable de la obsesiva necesidad de nuestra sociedad de estar ocupada y distraída.

Muchos de nuestros pensamientos son cualquier cosa menos productivos, y hacemos muy poco para regular la actividad rapaz de nuestra mente. Permitimos que nuestras mentes sean «cazadores de futuro» o «habitantes del pasado». Nos llevan a todas partes excepto a donde más importa: el momento presente.

Todos tenemos la capacidad de estar más presentes, despiertos y conscientes. El desafío es entrenar nuestras mentes para que se detengan, realmente se detengan. La mente es propensa a divagar fuera del presente, pero podemos entrenarla para que se aleje del ajetreo en nuestras cabezas mediante la práctica de la atención plena.

Practicar Mindfulness controla nuestros pensamientos aleatorios y nos mantiene en el momento presente. Todos tenemos la capacidad inherente de utilizar Mindfulness yendo hacia adentro y enfocándonos en nuestra respiración. A medida que nos enfocamos en la respiración, nos conectamos con el presente y podemos mirar más profundamente lo que realmente estamos sintiendo en el momento.

La atención plena nos recuerda que estamos aquí en este momento del «ahora». Es un estado en el que observamos cómo se desarrolla nuestra vida y nos volvemos más capaces de experimentarla con claridad y aceptación. Nos permite traer intencionalmente nuestra mente errante al presente, nos libera de nuestro equipaje emocional y nos da una perspectiva más equilibrada.

Con un enfoque de atención plena en cada momento, nos encontramos comiendo más despacio y saboreando realmente nuestra comida sin prisas. Hacemos tiempo para dar un paseo tranquilo mientras prestamos mucha atención a las vistas, los sonidos y los olores de la naturaleza que nos rodea. Tomando el tiempo para simplemente observar, vemos mucho más que cuando estamos ocupados pensando en lo que tenemos que hacer a continuación. Nos abrimos a lo que reside en nuestros corazones.

“Cambia tus pensamientos y cambiarás tu mundo.” –Norman Vincent Peale

Explore estas formas de trascender los pensamientos limitados y volverse más despierto, presente y consciente:

Detener el ajetreo del cerebro

A la mente le gusta estar ocupada. Se nutre de la actividad y la distracción. Nos corresponde a nosotros enseñarle cómo volverse silencioso y quieto de vez en cuando. Cuando nos sentimos distraídos o que no estamos completamente presentes, podemos concentrarnos y ser conscientes de la respiración para encontrar la quietud. Usar la respiración como un tipo de meditación nos permite conectarnos con la totalidad que hay dentro. Podemos experimentar esa conexión cuando damos un paseo y observamos la naturaleza, o cuando nos sentamos tranquilamente a saborear una taza de té. Cuando estamos completamente presentes y nos entregamos al momento con total conciencia, experimentamos una sensación de no separación que nos hace sentir plenos, completos y auténticamente nosotros mismos.

Navega el momento con neutralidad

Mantenerse presente en el momento puede ser un desafío si nos enfrentamos a algo desalentador, difícil o poco claro. Emociones como la ira o la inseguridad pueden hacer que nuestra mente se acelere. Pero si nos permitimos abrirnos a los momentos desafiantes con aceptación, nuestra resistencia comienza a disolverse. Podemos decirnos a nosotros mismos: “Puedo manejar este momento. No hay nada que yo tenga que temer. Podemos dirigir el momento, lo que significa que podemos navegarlo con neutralidad, porque ya no estamos restringiendo o reaccionando, sino permitiendo que simplemente sea. Abrirnos a cualquier desafío que se presente, en lugar de resistirnos, nos ayuda a afrontar esos momentos, aprender de ellos y encontrar lo que nos suena verdadero.

Participe en la “observación de la vida”.

Cuando nos tomamos el tiempo para simplemente mirar a nuestro alrededor, vemos mucho más que cuando estamos ocupados pensando en lo que tenemos que hacer a continuación. Podemos practicar ser conscientes de lo que nos rodea cuando nos detenemos en un semáforo en rojo y nos damos cuenta de lo que hay por la ventanilla del coche. O cuando salimos y observamos lo que sucede en la calle. Equilibrar nuestra rutina diaria de trabajo, tareas y mandados con tomar intervalos del momento presente para evitar que nuestras mentes estén en piloto automático nos ayuda a sentirnos más vivos y vitales.

Esforzarse por elevar la conciencia

A menudo funcionamos a partir de una rutina inconsciente de simplemente seguir los pasos de nuestro día. Pero al practicar Mindfulness, podemos vivir nuestras vidas en el momento que existe ahora mismo, plenamente conscientes y despiertos. Encontrar tiempo para dejar de «hacer» y conectarnos con nuestro centro espiritual nos llevará a la morada interior de nuestra totalidad, que, en esencia, es el yo auténtico. Tomarse el tiempo para conectarnos y reconocer nuestro verdadero yo nos ayuda a apreciar este precioso regalo de la vida.