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Un hombre maduro te va a amar

Un hombre maduro te va a amar de pies hasta la última estría y arruga que vaya apareciendo en tu cuerpo. 

simplemente te ayudará a crecer, te ayudará a que tengas sed de ser mejor que ayer. Porque un hombre maduro no cambia, un hombre maduro ayuda a crecer y evolucionar.

Un hombre maduro te da alas, no te las corta. Te da la mano cuando estás en el suelo, el hombro para que llores cuando ya no aguantes más, sus brazos cuando no te sientes segura, y su calor cuando sientas frío.

Los amores maduros se encuentran en la media tarde de la vida. Son personas libres, tranquilas de corazón y ricas de pensamiento, porque en sus rostros bailan las sonrisas y las ganas por seguir queriendo. Porque a veces, el primer gran amor no siempre llega en el orden correcto.

A veces, el primer amor no siempre llega en el orden correcto. Hay relaciones que acontecen en la edad madura, permitiéndonos descubrir a personas mágicas e inesperadas en cuyos abrazos nos gusta refugiarnos, porque huelen a hogar y sus besos saben a azúcar y fuego a la vez. Porque el amor maduro no entiende de edad, es digno y vital y energizante.

Un hecho común en muchos de estos casos en que se consolidan relaciones tan significativas en la edad madura es que alguno de los miembros tenía la clara seguridad de que, en su caso, las puertas del amor se habían cerrado para siempre.

En ocasiones, almacenamos fracasos sentimentales tan desoladores que tenemos la sensación de que nuestro corazón, convertido ya en piedra, ha caído en lo más hondo de un pozo.

El ser humano aún no ha comprendido cuáles son los mecanismos del amor auténtico y duradero. Muchos nos dejamos llevar por ese naufragio químico que es el enamoramiento, la pasión, la necesidad del uno por el otro, pero pocos llegan a entender que, por encima de todo, amar es saber construir.

Y es que el amor no tiene edad, porque el corazón no tiene arrugas, porque el amor si es intenso y puro, siempre es joven.

Amar es un arte porque requiere esfuerzo, es como dar forma a una escultura o a un lienzo donde cada pincelada es esencial para conferir perspectiva, cuerpo y belleza a esa obra.

El amor maduro, ese que acontece cuando ya hemos dejado la juventud, es muy capaz de trazar cada movimiento con sutil perfección porque es un buen artesano de las emociones. Porque ya no necesita demostrar nada y sabe muy bien lo que quiere.

Porque las personas auténticas construyen amores auténticos, plenos y satisfactorios. No importa pues que el primer amor no haya llegado en el orden correcto.

La vida, al fin y al cabo, siempre tiene un toque maravillosamente caótico, donde no tenemos más remedio que dejarnos llevar mientras avanzamos con ilusión y con el corazón siempre encendido, siempre joven.